<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4652947823683141370</id><updated>2011-12-22T06:37:02.045-08:00</updated><title type='text'>Historias Sórdidas</title><subtitle type='html'>relatos eróticos</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://historiassordidas.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiassordidas.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>El Anacoreta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12681715676460470979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>21</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4652947823683141370.post-8127259382686806871</id><published>2011-08-08T16:49:00.000-07:00</published><updated>2011-08-08T16:55:37.722-07:00</updated><title type='text'>Sexo Cuántico</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-3xOX_ZaA2X8/TkB2wnV3QiI/AAAAAAAAAE8/3_N42DV_Hmk/s1600/clones.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; width: 400px; height: 330px; text-align: center; display: block; cursor: pointer;" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5638637311034343970" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-3xOX_ZaA2X8/TkB2wnV3QiI/AAAAAAAAAE8/3_N42DV_Hmk/s400/clones.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div align="justify"&gt;Siempre me ha gustado hacer las cosas a lo grande, pero aquel bastardo las hacía todavía más gordas. Y aquel bastardo era yo. Bueno, otro yo. Mi yo de una realidad paralela. Una realidad más avanzada en todos los sentidos, pero lo más importante es que tecnológicamente nos daban mil patadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su idea era un regalo de aniversario, y yo era parte de ese regalo. Él y su mujer se habían dedicado toda su vida de pareja a observar las vidas de sus recíprocos en otras realidades igual que nosotros vemos una teleserie. Habían visto dramas, comedias románticas, historias de acción… ni me molesté en preguntar, ya bastante complicado era asimilar su petición como para andar tirando del hilo. Así que al grano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Nos encantaría tener sexo con otras personas”, me dijo aquella copia bastarda de mí, “siempre y cuando seamos siempre nosotros”. Por lo visto no se fiaban, aunque no sé si me hablaba de terceras personas o de ellos mismos. Daba igual, la idea me golpeó duro al principio pero más dura se puso mi entrepierna en cuanto la asimilé. Acepté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dio un reloj especial. Tenía que pulsar cuando emitiese una señal y listo, allí estaría. Pretendía llevar a cabo su plan durante el fin de semana, así que procuré que me pillase preparado y en cuanto mi muñeca brilló, mis dedos me transportaron allá donde estaba la acción. Y por lo que pude ver, era el primero en llegar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si fue fruto del azar o que realmente estaba pensado que yo fuese el primero, pero cuando llegué sólo estaban ellos dos comiéndose vivos el uno al otro. Ella vestía un conjunto de una tela que no supe identificar en un color que no había visto nunca. Él unos pantalones de escamas y cuero, a saber de qué animal o material.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegué a su lado, ella estaba de espaldas a mí y parecía que no se había percatado de mi presencia. Estaba algo bebida, aunque no tenía ninguna copa en la mano, y pronto entendí que aquella música que invadía la sala nos estaba embriagando como un licor delicioso. Y afrodisíaco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis manos fueron hacia su cintura justo cuando las de mi copia me cedieron su sitio delicadamente. Ella se estremeció ligeramente a mi contacto, pero pareció entender que no había peligro o quizá reconoció mi tacto. Se dejó llevar y, sin mirarme todavía, acercó su cuerpo al mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me había dicho quien era, pero lo intuí en cuanto mi copia me hizo la propuesta. No podía ser otra. Tenía un par de tatuajes más y quizá alguno menos, pero la rosa seguía en su sitio y ese culo que me enloquecía, también. Tiré de él hacia mí y al parecer comprendió el gesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frotó su trasero contra mi entrepierna y todos los años separado de ella desaparecieron de mi memoria y me transportaron a la última vez que nuestros cuerpos se habían acoplado de esa manera. Aquello era como montar en bicicleta, estaba grabado a sangre y fuego en mi memoria. Era ya parte de mi ADN fuese cual fuese la realidad en la que estuviésemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que gruñí, o algo parecido. Un sonido animal surgió de mi garganta y ella rió coqueta y se giró hacia mí. La misma mirada, la misma sonrisa, la misma boca. Me besó y la besé, y ¿para qué esperar más? Desgarré de un tirón aquella prenda extraña y la agarré con fuerza. Se sobresaltó ligeramente y se rió de nuevo, y yo no pude hacer otra cosa que volver a gruñir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quitó la camiseta mientras yo la comía a mordiscos y me quitaba los pantalones que no se quién desabrochó. Por el rabillo del ojo pude ver como mi copia se había recostado en una especie de sofá y se frotaba la polla por encima de sus pantalones, pero mi atención volvió a ella en cuanto sus manos agarraron mi verga y tiraron de ella en dirección a su cuerpo. “Fóllame”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo, obediente, la penetré. No llegamos a intercambiar más palabras, ni falta que nos hizo. Entré en ella y me envolvió su humedad, no puedo negar que mi yo bastardo me la había entregado puesta a punto. Se movió encima de mí de forma un tanto distinta a lo que recordaba, pero igual eran los años que llevaba sin follarla. Vi que su piel no tenía marcas, así que procedí a dejarle unas cuantas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La arañé y la mordí mientras ella se balanceaba sobre mí, lamí su piel encontrando sabores que jamás había probado y dejé que aquella música que me emborrachaba me acompañase por aquellas aguas extrañas. Nunca he probado una Viagra, pero aquel sonido tenía un efecto similar. ¿O era el tiempo que llevaba sin penetrarla? De nuevo me asaltaba aquel pensamiento, así que decidí echar mano a otro recurso del pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me levanté con ella todavía clavada en mí y la tumbé sobre aquel sofá. La agarré de los brazos y la giré, y ella pareció entender. Se arqueó mostrándome su culo y se movió hacia un lado, y justo entonces recordé que no estábamos solos. Mi yo bastardo acercó una copa alargada a su culo y vertió un líquido ligeramente espeso sobre él. ¿Lubricante? Como si alguna vez nos hubiese hecho falta…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todas formas gritó cuando entré, como si no estuviese tan acostumbrada a que la sodomizase o quizá por mi brusquedad. “A la mierda las buenas maneras”, me dije mientras sujetaba su cabeza y la empujaba hacia la ahora descubierta entrepierna de mi copia. Su polla entró en su boca mientras la mía entraba en su culo. ¿O eran las dos mías? La imagen y la idea me la pusieron más dura todavía. Y volvió a gritar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vi cómo me follaba su boca mientras me follaba su culo, y en algún momento aquello terminó justo al revés, con una ligera variación. Ahora mi polla estaba en su boca mientras mi otro yo entraba en su coño, él sentado en el sofá y ella cabalgando sobre su polla con violencia mientras lamía mi verga y se metía mis huevos en la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El siguiente catálogo de posturas se llevó a cabo en un orden que no recuerdo, pero que incluía: mi polla en su culo y la de mi copia bastarda en su coño, y viceversa. Dos pollas en su coño, y el intento (frustrado) de meter dos en su culo. Mi mano entrando en su coño mientras ella le comía el rabo a mi bastardo. Nuestras dos pollas en su boca. Y de repente, sin saber cómo, dos bocas de ella en nuestras dos pollas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realmente no sé cuánto tiempo llevaba allí aquella copia de ella, pero exceptuando algunos tatuajes eran exactamente iguales. Mismo corte de pelo, mismo tono de piel. Mismo culo que me volvía loco.&lt;br /&gt;Tuve que sentarme a descansar un poco, retomar el aliento y adecuarme a la nueva situación. Mi polla seguía durísima, incansable, mientras disfrutaba del espectáculo de dos copias de ella haciéndole una felación doble a mi doble bastardo. Y justo cuando me preguntaba si luego llegaría mi turno, mi turno llegó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus lenguas recorrían mi tronco en pura simetría, un mágico compás que sólo se vio interrumpido cuando el bastardo decidió jugar a que su polla saltase del coño de una al de la otra. Yo casi perdí la consciencia cuando sentí como una cabalgaba sobre mi polla al tiempo que la otra ponía su coño en mi cara para regalarme sus jugos. Joder, qué mojadas estaban ellas y qué duro estaba yo. Hacía tiempo, mucho tiempo. Demasiado deseo acumulado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando una me quitó el coño de mi cara, otra puso el suyo encima de mi boca. Me extrañó que fuese algo más peludo que el anterior, sobretodo porque no recordaba demasiado pelo en la anterior visita, pero me apliqué con diligencia mientras mis dedos se la follaban y disfrutaba con aquellas dos lenguas que me recorrían. Un momento, ¿eran dos o eran tres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descabalgué de mi cara con caballerosidad aquel coño peludo y aluciné con la visión. No sé cuánto tiempo había pasado lamiendo sus entrepiernas, pero decididamente aquella fiesta se había ido animando. Conté tres copias mías aparte de mi bastardo y había por lo menos seis de ella. Un pequeño flash anunció la llegada de otra de mis copias, esta vestida completamente de cuero negro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había una copia mía con menos pelo y más barriga, otra sin gafas (aunque las mías se habían despistado al poco de llegar y pudiera ser que las suyas también) y completamente depilado, una tercera con el pelo largo recogido en una coleta. El hombre de cuero, mi bastardo y yo parecíamos reflejos con diferente vestuario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ella habían dos copias prácticamente iguales, una con unas tetas enormes y más retoques que una chica Playboy, otra de rubio platino y una quinta sin pelo. Y la sexta, que llevaba un peinado que me resultaba muy familiar y los tatuajes exactamente donde los recordaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos devoró la vorágine. Recuerdo que al final una de ellas pudo acomodar dos pollas en su culo y sólo faltó que las demás hiciesen la ola, que alguno de mis chicos se corrió con tal violencia que nos salpicó a los doce y que yo terminé descargando mi esperma en la cabeza rapada y extendiendo con mis dedos la leche por su quijotera mientras ella se reía y me relamía con su lengua llena de piercings.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en medio de aquella tormenta de cuerpos, en algún momento, ella y yo nos volvimos a cruzar. Igual ya lo habíamos hecho, pero aquella vez estábamos cara a cara, y sus ojos se clavaron en los míos inquisitivos. Ambos sabíamos cual era la pregunta, pero nunca habríamos podido acertar la respuesta porque ninguno de los dos entendía cómo funcionaba aquella tecnología. Pero lo que si entendimos es que no hacía falta hacer preguntas, ni buscar respuestas. No necesitábamos remover el pasado. Sólo follar como salvajes. Y si al volver a nuestras respectivas realidades seguíamos estando juntos… eso ya sería otra historia. Así que a follar salvajemente, que era lo que mejor se nos daba. Aquí y en cualquier realidad, en cualquier tiempo, en cualquier punto del universo. Demostrado.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4652947823683141370-8127259382686806871?l=historiassordidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiassordidas.blogspot.com/feeds/8127259382686806871/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4652947823683141370&amp;postID=8127259382686806871' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/8127259382686806871'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/8127259382686806871'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiassordidas.blogspot.com/2011/08/sexo-cuantico.html' title='Sexo Cuántico'/><author><name>El Anacoreta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12681715676460470979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-3xOX_ZaA2X8/TkB2wnV3QiI/AAAAAAAAAE8/3_N42DV_Hmk/s72-c/clones.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4652947823683141370.post-4213079348437137205</id><published>2011-04-18T07:28:00.000-07:00</published><updated>2011-04-19T00:59:07.005-07:00</updated><title type='text'>Gravedad Cero</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-gGscb_Uea1Y/Ta1Au-n4TUI/AAAAAAAAAEw/wTk743bg0bE/s1600/33305-sex_zero_gravity_sound_fun.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 273px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-gGscb_Uea1Y/Ta1Au-n4TUI/AAAAAAAAAEw/wTk743bg0bE/s400/33305-sex_zero_gravity_sound_fun.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5597201087719820610" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;«¿Tienes sitio para mi?», decía su mensaje. «Tengo UN sitio para ti», dijo mi respuesta. Camino del intercambiador pensaba que lo que no teníamos era tiempo. Su transporte llegaba a las 11 y mi nave partía cinco horas más tarde, así que el plan era cruzarnos en la estación espacial. No había tiempo para bajar al planeta, ni tampoco para el baile de intenciones con el que nos deleitábamos en el pasado. Poniéndolo en negrita y en pocas palabras, teníamos cinco horas y un polvo pendiente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Todo lo que nos teníamos que decir se había dicho ya los meses, semanas y días previos al reencuentro. El aviso de todo lo demás fue un escueto mensaje avisándome de su llegada a la ciudad, sin especificar los motivos de su visita. Bisnes, seguramente, habría sido la respuesta si hubiera sido necesario preguntar. Pero no lo fue.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al encontrarnos llegó el momento incómodo de no saber bien cómo dar el primer paso, ni por su parte ni por la mía. Ligera de equipaje, como siempre, evitaba tocarme demasiado camino del aparcamiento donde nos esperaba mi vehículo. Una vez en él, alejados ya de las cámaras y los ojos indiscretos, nuestras bocas se cruzaron en su primer beso y mi primer mordisco.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El viaje por el exterior de la estación sólo duró unos minutos durante los que mis manos se deslizaban por sus leggings de cuero, tanteando su respuesta a mi contacto. Ella me miraba en silencio, seguramente contando las arrugas que habían aparecido en mi rostro desde nuestro último encuentro. Llegamos al hotel.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una vez en la habitación, ella se sirvió una copa mientras yo me quitaba las botas y me tumbaba en la cama. La observé con envidia mientras se bebía su whisky de un par de tragos, y con lujuria cuando tras dejar la copa se quitó la camiseta desnudando la mitad superior de su cuerpo. Ah, sus pechos. Qué ganas tenía de morderlos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Se acercó a mi, y mi boca a uno de sus pezones. Yo mordí y a ella se le escapó un gemido, y mis manos entendiendo el mensaje dieron paso a la maniobra de desenganche de su cinturón. Lo saqué de un tirón y lo dejé a mi lado, no demasiado lejos, mientras procedía a bajar sus leggins y, ya de paso y para no perder tiempo en el proceso, el tanga de látex negro que se ocultaba debajo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La tumbé en la cama para terminar de retirar las ajustadas prendas y me quedé observando su piel, más tostada que años atrás, fruto de su estancia en Mercurio. Hice que se girase y una nalgada me confirmó que todavía el color afloraba con brío a mi contacto. Sujeté con fuerza su pelo y mi otra mano clavó mis uñas en su nuca y las deslizó por su espalda, surcando su piel de rojo. Su respiración se aceleró, y ella frotó su culo contra mi entrepierna. Era ella, si. No era un clon.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Se giró y me besó, nos besamos, la mordí y nos mordimos. Me quitó la ropa y lamió las cicatrices de mi pecho. Nuestros cuerpos se frotaron ya desnudos y mi polla se puso dura, muy dura, sin molestarse en pasar por ese estado intermedio que requiere atenciones. La giré de nuevo y lamí los surcos que había dejado en su espalda, mordí sus hombros y su cuello desde atrás, froté mi sexo contra su culo. Usé su cinturón para atar sus muñecas a su espalda, porque se lo debía. Y apoyé su cuerpo contra la pared de cristal.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Delante nuestro, al otro lado del cristal, el espacio abierto del sistema solar. No se veía el sol, pero si miles de estrellas y algunas (muchas) naves que transitaban por el exterior de la estación. En su reflejo los ojos cerrados y la boca entreabierta, un ligero vaho escapando entre sus labios y empañando su imagen. Sin más preámbulos, la penetré.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Su coño me recibió con humedad y calor, sin oponer resistencia, o al menos tuve esa sensación. Su piel se erizó, o mi imaginación quiso verlo así. Gimió, o me engañaron los oídos. Pero aunque la realidad no fuera más que un punto de vista, entré y salí de ella como en los viejos tiempos, acelerando poco a poco el ritmo hasta terminar follándola con todas mis fuerzas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando el ritmo de mis embestidas comenzó a decaer (por la edad más que por las ganas), se escapó de mi abrazo y se arrodilló ante mi con tanta fuerza que pensé que sus rodillas iban a salir por el techo del piso inferior. Su boca buscó mis huevos, los engulló llenándolos de saliva, y su lengua resbaló por mi tronco hasta llegar a la cúspide y ensartarse con violencia en mi polla. Fue un movimiento tan calculado y magistral, tan perfectamente ejecutado, que no pude responder sino sujetando su cabeza entre mis manos, apoyándola contra el cristal, y clavando en su boca mi miembro hasta que se retiró entre arcadas. Me miró con vicio y la saliva cayendo de sus labios en cascada. Repetimos. Una y otra vez. Hasta que dejó de ser divertido.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sus gestos de ahogo y la máscara de pestañas convertida en lágrimas negras resbalando su rostro, el charco de saliva en el suelo y su pelo completamente despeinado marcaron el momento de cambiar de juego, y ella se arrastró hacia la cama huyendo como si escapase de un psicópata en una película de terror. Se movía con dificultad apoyada en sus rodillas, incómoda seguramente por no usar las manos, así que me acerqué a ella, sujeté su pelo con fuerza y desabroche, de nuevo, el cinturón.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Apoyada a cuatro patas, arqueó ligeramente su espalda y me ofreció su culo. Empujé su cabeza contra el borde de la cama y me coloqué, con mis piernas abiertas como un jinete montando, apuntando con mi verga a la entrada del paraíso. Pensé en escupir en él para lubricarlo, pero mi polla estaba suficientemente empapada en su saliva como para necesitar más ayuda. "Por los viejos tiempos", dijo ella. No tuve que contestar: la sodomicé.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Llevaba tanto tiempo sin follarme su culo que bombeé desde el primer recuerdo que guardo de haber entrado en él, aquel invierno entre nieves en una luna helada, al último en la ardiente jungla de asfalto. Mis manos separaban sus nalgas para abrirlo más y penetrarla mejor, y mi respiración se fue turnando en un sonido gutural de bestia enloquecida por el vicio y la lujuria. Cuanto más se abría para mí, más me clavaba en ella. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y en ese momento, gravedad cero. Un fallo en los sistemas de la estación espacial desactivaron las luces, el soporte vital y la gravedad artificial. Nuestros cuerpos se pusieron a flotar en la oscuridad de la habitación, con aquella pared de cristal que nos separaba del vacío infinito, y el oxígeno dejó de renovarse por los conductos de ventilación. No es que nos importase mucho en aquel momento, tan concentrados como estábamos en lo nuestro. Seguí ensartándola mientras ella se masturbaba furiosamente. Hasta que llegó el final.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En cuanto sentí que me corría salí de su interior e intenté acercar su cabeza a mi polla antes de estallar como un volcán, pero no fue posible. La fuerza del movimiento de desacoplamiento en ausencia de gravedad nos separó enviándonos a cada uno a un extremo opuesto de la estancia. Me corrí con más fuerza que nunca y vi mi leche salir disparada, o dispararme hacia atrás, separándome de ella. Pero como no podía ser de otra manera, ella estuvo rápida y abrió la boca, se apoyó en la pared con las puntas de sus pies y se propulsó hacia adelante con tal maestría que por el camino tragó todo el líquido que flotaba esperándola.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Con el impulsó llegó hasta mí, justo cuando mis ojos se cerraban en pleno éxtasis. La falta de oxígeno hizo que no los volviese a abrir. Pero aún recuerdo, antes de que mis párpados se cerrasen por última vez en el eterno sueño de la muerte, que la vi abrazarse a mi y sonreír. O puede que fuese mi imaginación.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4652947823683141370-4213079348437137205?l=historiassordidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiassordidas.blogspot.com/feeds/4213079348437137205/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4652947823683141370&amp;postID=4213079348437137205' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/4213079348437137205'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/4213079348437137205'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiassordidas.blogspot.com/2011/04/gravedad-cero.html' title='Gravedad Cero'/><author><name>El Anacoreta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12681715676460470979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-gGscb_Uea1Y/Ta1Au-n4TUI/AAAAAAAAAEw/wTk743bg0bE/s72-c/33305-sex_zero_gravity_sound_fun.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4652947823683141370.post-3913391242332774278</id><published>2010-11-05T23:55:00.001-07:00</published><updated>2010-11-06T00:04:45.359-07:00</updated><title type='text'>Intercambio</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_w_u0c8IKf9E/TNT8TUdPi0I/AAAAAAAAAD4/0aBbAya_p4c/s1600/foto11.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 266px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_w_u0c8IKf9E/TNT8TUdPi0I/AAAAAAAAAD4/0aBbAya_p4c/s400/foto11.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5536327250784258882" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al entrar en el local, todas las miradas se clavaron en ella, y el mulato que vigilaba la puerta nos invitó a pasar desnudándola con la mirada. No hubo palabras ni fueron necesarias, no tuve que recordarle una vez más que aquella noche estaba tan sensacional que allá donde íbamos los hombres la devoraban con los ojos y a las mujeres se las comía la envidia.&lt;/div&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Se había puesto para la ocasión un vestidito negro ajustado que envolvía su cuerpo como el perfecto regalo que era y disponía, además, de la deliciosa virtud de facilitar el acceso a los tesoros que se adivinaban debajo. Ya antes, al poco rato de conocernos, había podido estudiar con fascinación y detenimiento lo adecuado que era para: a) masturbarla en plena calle, b) introducir mi polla en su jugoso coñito y c) saborear sus pechos en el asiento de mi coche.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Veníamos de pasar un rato juntos de lo más salvaje, donde ella había cumplido con mis deseos y yo con los suyos, en una velada de esas que son tan frecuentes como un premio gordo de la lotería. Había disfrutado de follarme el paraíso de su culo y de una mamada en público de campeonato, le había comido el coñito mientras ella apoyaba su espalda en el capó de mi coche, y mi puño añoraba volver a su interior y hacerla estremecer de nuevo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Pero lo prometido es deuda, y la mía con ella era que terminaríamos la noche en un local de intercambio. Y allí estábamos, con todas las miradas sobre ella, alucinando por el regalo que los dioses del sexo de todas las religiones habían decidido llevar aquella noche, a aquel local.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Avanzamos hacia la barra con las cabezas girando a nuestro paso, y nos sentamos a pedir algo mientras las mujeres comenzaban a llamar la atención a sus hombres. Pedí un whisky para mi y ella un combinado, y lo bebimos estudiando el espacio y los habitantes de aquella particular jungla. &lt;/p&gt;  &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_w_u0c8IKf9E/TNT8goqCAaI/AAAAAAAAAEA/O17oIZS-ico/s1600/160x120.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 266px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_w_u0c8IKf9E/TNT8goqCAaI/AAAAAAAAAEA/O17oIZS-ico/s400/160x120.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5536327479544906146" /&gt;&lt;/a&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;En la barra, junto a nosotros, había una pareja de mediana edad que nos miraba como esperando a que les diésemos permiso para hablar. El hombre estudiaba la entrepierna de mi amiga intentando adivinar si debajo de aquel vestido había ropa interior o estaba tal y como vino al mundo. Spoiler: el tanguita que llevaba aquella noche lo habíamos perdido en algún sitio un par de horas antes, y un delicado reguero de flujo comenzaba a deslizarse por sus muslos sólo de anticipar lo que podía llegar a suceder.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Desde otra barra cercana, los hombres de un par de parejas nos regalaban furtivas miradas mientras sus mujeres intentaban captar su atención besándose y tocándose con lujuria. Ellos intentaban mantener su atención en sus féminas, pero invariablemente sus ojos volvían a mi acompañante atraídos por su magnetismo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Al fondo del local, en los sofás, las parejas que se lo estaban montando cuando entramos lo hacían ahora mirándonos desde la distancia, exagerando sus movimientos como si de un ritual de apareamiento se tratase y estuviesen intentando llamar nuestra atención. Parecía que competían en lujuria y salvajismo, buscando ser los elegidos para nuestra compañía.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;En uno de los sofás, una de las mujeres se levantó y tirando de la mano de su hombre, que no paraba de mirarnos, se dirigió hacia las escaleras que llevaban al piso inferior del local, como intentando alejarle del influjo de nuestra presencia. Quedó libre su hueco, se lo comenté a la diosa que venía conmigo, y bebidas en mano hicimos que las cabezas se girasen en torno a la dirección que estábamos tomando. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Me senté en el sofá y ella se colocó a horcajadas sobre mí, su negro vestidito se subió hacia la cintura y su increíble culo dejó boquiabierto a todo el local, ayudado sin lugar a dudas por la ausencia de ropa interior que dejase algo a la imaginación. Aquella maravillosa realidad se clavó contra mi polla, tan dura que amenazaba con salir por su propio impulso de mi pantalón, y hasta las paredes del local gimieron al unísono.&lt;/p&gt;  &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_w_u0c8IKf9E/TNT88Jfg83I/AAAAAAAAAEI/I1z4UXfQ3tY/s1600/Foto8.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 266px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_w_u0c8IKf9E/TNT88Jfg83I/AAAAAAAAAEI/I1z4UXfQ3tY/s400/Foto8.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5536327952215634802" /&gt;&lt;/a&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Su boca se acercó a mi oído y me susurró lo cachondísima que se estaba poniendo, y la mía se perdió en su cuello para demostrarle lo mismo con un mordisco. Mis manos se deshicieron de nuestras bebidas y comenzaron a trepar por sus costados hasta llegar a sus turgentes pechos, que estrujaron con el oficio que habían ido adquiriendo a lo largo de la noche. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Nos besamos con fuerza bajo la atenta mirada de todo el local. Poco nos importaba ya, después de todas las aventuras de aquella noche, sentirnos observados. Por el contrario, alimentaba nuestro deseo y nos empujaba a enseñar más y más, y sabiendo que nos habíamos convertido en el espectáculo central y plato fuerte de la noche, decidimos no defraudar a nuestro público y regalarles una visión excepcional.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Mis manos se tornaron garras y se clavaron en su culo, abriéndolo y buscando con mis dedos la flor de su secreto, en la que mis dos dedos índice entraron y dilataron con mucho cuidado, pero sin ninguna vergüenza. Entre gemidos ella se bajó la parte superior del vestido y dejó libres sus pechos, que no tardaron en ser pasto de mi boca.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Los besé, los lamí, los mordí, y los habría devorado de no estar seguro de que más adelante me proporcionarían mucho más placer. Sus pezones estaban durísimos, erguidos como lanzas en ristre y afilados por el deseo, tanto que la sola imagen de ellos ya cortaba el ambiente y a punto estuvo de hacer que los hombres que nos miraban comenzasen a aullar como lobos en celo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Y no tardaron en hacerlo. A escaso metro y medio de nosotros, una pareja completamente desprovista de ropa nos demostraba que aquel local no era tierra de tabúes y que teníamos campo libre para experimentar como quisiésemos, con lo que gustásemos. Y así lo hicimos, porque ella no tardó en desabrochar mi pantalón, por quinta vez aquella noche, y echar mano a la herramienta de nuestro mutuo placer que era mi polla.&lt;/p&gt;  &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_w_u0c8IKf9E/TNT9Zsq3OFI/AAAAAAAAAEQ/U-nKSgAStqY/s1600/foto7.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 266px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_w_u0c8IKf9E/TNT9Zsq3OFI/AAAAAAAAAEQ/U-nKSgAStqY/s400/foto7.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5536328459874678866" /&gt;&lt;/a&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Y una vez más, comenzamos a follar. Suavemente de entrada, se clavó mi polla en su coñito y regaló a la audiencia una danza del vientre que hacía que mi miembro se hinchase más y más en su interior, hasta el punto de tener que susurrarla que, o se detenía y me ponía un condón, o la llenaba de mi leche en cosa de segundos. Se rió y me dijo que se alegraba de que a esas alturas de nuestra aventura aún no estuviese seco, y no pude más que tragar saliva y concentrarme como un monje que camina sobre ardientes ascuas, intentando no quemarme ni disparar dentro de ella la prueba líquida de mi desenfrenado deseo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;En ese momento, la camarera se acercó hacia nosotros con dos recargas de nuestras bebidas en la mano y se sentó a nuestro lado, sonriendo al ver nuestra asombrada respuesta a su inesperada interrupción. Nos felicitó por el éxito de nuestra entrada y, sutilmente, nos invitó a acompañarla al piso inferior, donde dispondríamos de más espacio para llevar a cabo nuestras fantasías.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que la zona en la que estábamos se había quedado casi vacía y que de las dos parejas que aún quedaban, una de ellas estaba preparándose para salir del local, mientras que la otra ya iba de camino hacia el misterioso sótano que nos invitaban a visitar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Nos recompusimos como buenamente pudimos y, tras refrescarnos un poco con las bebidas y siempre acompañados por la sonrisa de la camarera, nos dejamos conducir hacia el enigmático centro de aquel particular universo. Siendo los últimos en abandonar la planta nos extrañó, y sentí cómo mi amante apretaba mi mano con nerviosismo, sin terminar de decidir si lo que le esperaba abajo era el súmmum de sus fantasías, o algo que no la iba a gustar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Descendimos las escaleras de metacrilato iluminadas como exploradores viajando al centro de &lt;st1:personname productid="la Tierra" st="on"&gt;la Tierra&lt;/st1:personname&gt;, como conquistadores camino de El Dorado. Y lo encontramos.&lt;/p&gt;  &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_w_u0c8IKf9E/TNT9o4AdBcI/AAAAAAAAAEY/6TZQRi7c7KY/s1600/foto3.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 266px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_w_u0c8IKf9E/TNT9o4AdBcI/AAAAAAAAAEY/6TZQRi7c7KY/s400/foto3.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5536328720616064450" /&gt;&lt;/a&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Todas las parejas esperaban desnudas en los sofás del aquel piso inferior, situadas de forma que sólo quedaba para nosotros una cama estratégicamente colocada en el centro de la estancia. Pronto comprendimos que aquel era el lugar destinado a nosotros, así que tomamos posesión de él y tras desprenderme yo de mis pantalones y colocar ella su vestido en posición de ataque, volvimos a la carga en aquella trinchera de la lujuria.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Como esperando nuestro asalto como pistoletazo de salida, en cuanto comenzamos nosotros el resto del local nos siguió en aquella desenfrenada carrera por los campos Elíseos del placer. Mirase a donde mirase sólo había parejas follando, y ellas nos miraban a nosotros copiando nuestros movimientos y avances. En un improvisado ballet sexual, si yo le mordía los pechos a mi amante, ellos hacían otro tanto con sus mujeres. Si mi compañera se metía mi polla dura en su coñito, ellas asían las de sus maridos y hacían otro tanto.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Y así fuimos jugando, en aquella particular coreografía, hasta que en un arranque de lujurioso deseo levanté en volandas a mi rubia y la puse de a cuatro patas encima de aquella mesa. La sala entera contuvo la respiración y sólo les faltó hacer la ola cuando dirigí mi capullo hacia su rosadito ano e introduje mi herramienta en su embriagador culo. Ella soltó un gritito de placer y yo un rugido de satisfacción, como si fuese un león saltando sobre una gacela. Mi mano derecha fue hacia su cabello y agarré con fuerza su melena, obligando a su espalda a arquearse hacia detrás.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;A nuestro alrededor, el caos: la libertad en su estado más puro. Parejas follando en todas las posiciones y combinaciones posibles, ya medio ajenas a nuestro espectáculo y centrándose poco a poco en el suyo propio. Un par de hombres dejaron a sus mujeres jugando entre ellas y flanquearon ambos lados de nuestra cama, masturbándose mientras miraban con detenimiento el polvo salvaje en el que estábamos inmersos. Y cuando la rubia que tenía entre mis piernas se dio cuenta, dio rienda suelta a su libido y cogió con cada una de sus manos una de aquellas pollas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Como si del segundo gol de una final se tratase, la sala aplaudió al coro aquella valiente decisión. A los dos afortunados se les iluminaron los ojos como si fuesen quinceañeras a las que su ídolo musical ha besado en pleno concierto, y yo sonreía imaginando la satisfacción de ella al ver a punto de cumplirse una de sus fantasías. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Y entonces llegó lo inesperado. A mi lado apareció, completamente desnudo y luciendo unos músculos hercúleos, el mulato que vigilaba la puerta. Con una mirada se ofreció a ayudarme y como si nos comunicásemos telepáticamente, entendí sus intenciones y él las mías. Tiré hacia atrás de mi amante, con suavidad, y detuve mis embestidas interrumpiendo la masturbación que estaba regalando a sus fans. Salí de ella, la puse en pie y la giré de forma que quedó frente a aquel tremendo espécimen de hombre, que la miraba con ojos salvajes y que parecía estar volviéndose loco ante el delicioso olor a sexo que desprendía ella.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Fue un momento especial que estoy seguro de que ella no olvidará nunca. El bruto aquel, habiendo visto cómo ella disfrutaba conmigo del sexo duro, quiso aportar su granito de arena y la sujetó con fuerza por debajo de las axilas. La levantó en volandas y dejó caer sus piernas abiertas encima de su polla, que se acopló al mojadísimo coñito de ella en un elegante movimiento que dejó a toda la sala sin respiración. A continuación comenzó a follarla de pie, allí mismo, sin más sujeción que sus fornidos brazos y a un ritmo que parecía querer abrir otro agujero dentro de ella. El sonido de la carne entrechocando parecía el de unos tambores salvajes sonando de fondo en la jungla.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Perdí la cuenta de las embestidas, de los minutos que estuvieron así, y aproveché para recuperar fuerzas mientras veía boquiabierto cómo ella ascendía del séptimo al octavo cielo, y de ahí al noveno, y seguía subiendo y subiendo con cada una de aquellas brutales puñaladas en su sexo. Las otras parejas miraban igual de asombrados que yo aquel salvaje combate, los hombres dejaron de masturbarse y las mujeres detuvieron los juegos en los que estaban enfrascadas. La camarera del local, que también se había quitado ya la ropa, me acarició y se arrodilló ante mí para ayudar a mi ahora semifláccido miembro a recuperar algo de fuerzas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Supongo que al final se cansó de repetir los mismos movimientos, pero el negro decidió cambiar de postura y buscó la cama del centro para seguir con su trabajo. Se tumbó de espaldas y dejó que la rubia descansase las rodillas en el asiento, y relajó un poco sus arremetidas buscando acomodarse a la nueva ubicación. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Pero la rubia no buscaba acomodo, estaba disfrutando como una perra en celo y sin abrir los ojos irguió su cuerpo y comenzó a mover sus caderas de forma que era ella la que tomaba el peso de la carga. Clavando su coño en aquella negra polla en cada vaivén, pronto adquirió tal velocidad que su flujo saltaba disparado en todas direcciones, salpicando a los que estábamos cerca. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Aquella imagen me puso a mil por hora una vez más, y mi polla empezó a crecer de nuevo en la boca de la camarera, a tanta velocidad que casi se atraganta. Cuando estaba bien dura y vi a la rubia aflojar el ritmo de su balanceo, recordé su última fantasía y me lancé al ataque como el séptimo de caballería.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Ella no lo esperaba, y sus ojos cerrados se abrieron como platos al sentir primero mi piel sobre la suya, y al momento siguiente mi polla en la entrada de su culo. ¡Sorpresa!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Y ahí comenzó el asalto final. Mi hinchadísimo miembro entró por su puerta trasera mientras la barra de acero del mulato seguía latiendo en su coño. Unas horas antes, ella había podido disfrutar de sentir mi polla en su culo mientras jugaba con un vibrador en su coñito, pero al sentir aquel calor por doble partida supo que no era lo mismo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Entré hasta el fondo, sintiendo la presión de la otra polla a través de su carne, imaginé lo que debía estar sintiendo ella y me llenó de gozo saber que ninguno de los dos olvidaría aquella noche. Qué demonios, posiblemente no la olvidase ninguno de los que estaban en aquel local, y si hubiese habido alguien con una cámara tengo por seguro que en adelante esa escena cubriría las paredes de aquel rincón del placer para dejar constancia de lo que se puede llegar a disfrutar en una noche.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;El grito de placer que dio ella al sentir las dos pollas moverse en su interior desgarró la noche y se clavó en la memoria de todos para siempre. Y como tres animales en celo, comenzamos a movernos con fuerza deseando que aquel placer durase eternamente. El mundo parecía desarrollarse a cámara lenta a nuestro alrededor, de tanta adrenalina que latía por nuestro organismo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Y si pensábamos que aquello era el súmmum… qué equivocados estábamos. Antes de que pudiésemos llegar siquiera a pensar en cansarnos, nuevos elementos entraron en juego. Volvieron los dos fans de la rubia y sujetaron sus manos llevándolas a sus pollas, como exigiendo sin palabras que terminase el trabajo que antes había comenzado. Una pelirroja entradita en carnes y con un coño que parecía el Niágara del flujo que echaba se puso delante de mi amante, con su sexo encima de la cara del portero, y comenzó a masturbarse salvajemente justo encima de su boca. Y para completar el espectáculo, la camarera abrió mis nalgas y lanzó su lengua a mi culo regalándome un espectacular beso negro.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Entonces llegó la apoteosis. Comenzó con la pelirroja descargando un bizarro chorro de flujo en la cara del mulato que salpicó a todos los que pilló por el camino. Ante aquel estallido el vigoroso semental comenzó a gritar mientras llenaba de leche su condón. Los dos afortunados de los lados llegaron al final también prácticamente al unísono, girándose hacia sus mujeres y lanzando por toda la sala chorros de esperma. Y ante aquella brutal imagen que parecía estar hecha para ser disfrutada fotograma a fotograma, yo tampoco pude contenerme y disparé mi semen en el interior del culo de mi amante como si de un rifle de asalto se tratase. En cada embestida una lanza de mi simiente se estrellaba contra su interior buscando acomodo, una tras otra, sin que pareciera que llegaba el final. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;Y a continuación, le tocó el turno a la soprano protagonista, que estalló en un orgasmo que por cómo sonó bien podría haber sido una de las arias mas fantásticas jamás interpretadas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-justify:inter-ideograph"&gt;La sesión terminó entre aplausos, reverencias, peticiones de bis y muchas sonrisas. Salimos de allí y prácticamente no hablamos hasta llegar a su casa, estábamos los dos sin aliento y sin palabras, sin terminar todavía de creernos lo que había sucedido. Nos dimos un pico de despedida que supo a poco después de todo lo sucedido aquella noche, pero tampoco hacía falta más para sellar aquel adiós que ambos sabíamos daba por zanjada una noche que ambos deseábamos en nuestro interior que no hubiese terminado nunca. Hasta las próximas vacaciones, hasta la próxima vez.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4652947823683141370-3913391242332774278?l=historiassordidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiassordidas.blogspot.com/feeds/3913391242332774278/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4652947823683141370&amp;postID=3913391242332774278' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/3913391242332774278'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/3913391242332774278'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiassordidas.blogspot.com/2010/11/intercambio.html' title='Intercambio'/><author><name>El Anacoreta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12681715676460470979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_w_u0c8IKf9E/TNT8TUdPi0I/AAAAAAAAAD4/0aBbAya_p4c/s72-c/foto11.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4652947823683141370.post-1694770304764097344</id><published>2010-08-16T17:26:00.000-07:00</published><updated>2010-08-17T12:14:15.199-07:00</updated><title type='text'>SarAvatar</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al segundo whisky con hielo ya estaba listo para la conexión, me puse en la cabeza la malla de acceso y me relajé para facilitar la entrada. Una toalla de baño bajo la nuca y un botellín de bebida isotónica por si la sesión era más extenuante de lo normal. Programé la intensidad a media, pero me lo pensé mejor y pulsé los botones hasta llevarla casi al máximo. Si voy a morir, que sea a lo grande.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mucha gente piensa que el cibersexo hoy en día consiste en visitar un mundo virtual en el cuerpo de un avatar hecho a medida y disfrutar de un sexo igualmente prediseñado. Recrear siempre la misma escena de película porno, con nosotros de protagonistas y la rubia supermodelo de turno como nuestra sumisa o dominatrix, depende de lo que más te tire. Quien sabe, quizá en tu caso prefieres un rubio. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Debo reconocer que para la mayoría de la gente que se adentra en este mundo, el cibersexo comienza siendo así. Comienzas con una recreación de la modelo de turno, después pruebas a repetir la experiencia con dos y con el tiempo alguna más, te aventuras con todo tipo de fetichismos y filias, incluso experimentas con el otro lado aunque sólo sea porque por una vez no hay frente a ti una persona que pueda delatarte. Sólo una idea, una fantasía.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y así fue el cibersexo también para mí hasta encontrarme con SarAvatar. Con mi pareja de vacaciones el porno se me quedaba corto y pasó por mi cabeza volver a las andadas, escaparme por las noches de verano a la jungla de asfalto que era el centro de mi ciudad y llenar mi cuerpo de alcohol y drogas para amordazar mi conciencia y poder ser infiel sin sentirme culpable, o sin crearme ataduras que durasen más allá de un encuentro. Así que decidí probar con el último grito en realidad virtual.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Como en todas las tecnologías, la industria del sexo no había tardado en sacar partido a las conexiones neurales. Un mes después de haber debutado la tecnología ya teníamos la red llena de sitios donde llevar a cabo tus más oscuras fantasías, con mujeres clonadas o diseñadas a medida. Huelga decir que fue gracias a eso que la tecnología no tardó en implantarse, pronto no había ninguna familia sin su malla neural, ningún hogar sin su botón al universo del sexo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero no fue ahí donde encontré a SarAvatar. Ella no pertenecía a la "industria" establecida, no tenía bots anunciando sus servicios por todos los webs de contactos de la red, no falseaba perfiles en redes sociales ni espameaba mensajes a la búsqueda de clientes. No era una profesional al uso, o al menos eso me dijeron cuando me garabatearon su dirección en una servilleta. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando me hablaron de ella, guardé su dirección pensando que estaba haciendo el tonto al pensar que aquello no sería más que un engaño o una decepción, pero sin embargo la guardé. Y cuando meses después mi pareja me dejó sólo durante dos semanas, no fue esa servilleta la que me vino a la mente, sino los grandes nombres de la industria que me bombardeaban con su publicidad a todas horas. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Gasté miles de créditos en un par de noches locas que no me llenaron más que de insatisfacción. Todo se veía irreal, aunque al fin y al cabo era algo que ya se daba por sentado. Pero aquello era demasiado artificial. La tercera noche ya había perdido el interés por la novedad y estaba pensando en pasar la noche con una película o un videojuego, mi líbido rendida ya ante la evidencia que el nuevo porno era exactamente igual al viejo, pero con más píxeles.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entonces encontré la servilleta. Fue al echar mano de mi cajita de los vicios, esa que tan bien escondida está cuando mi pareja ronda cerca, y a la que recurro sólo en caso de encontrarme solo y aburrido. Una buena piedra de hachís, un par de gramos de coca, algunas pastillas para subir, bajar y visitar el cielo con mantra, tantra y lluvia de estrellas. Todo drogas legales ya gracias a los avances de la medicina y a la avaricia de la industria farmacéutica. Pero un recuerdo de las locuras de mi juventud, al fin y al cabo. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y fue en esa cajita, envolviendo precisamente unas dosis de éxtasis, donde encontré la dirección garabateada de SarAvatar. Me quedé mirando la dirección durante un buen rato, sin terminar de decidirme entre videojuegos con cocaína, cine con hachís o sexo virtual con éxtasis, y al final como siempre terminaron venciendo mis instintos más primarios. Me tragué de golpe las dos pastillas, le pegué un trago al whisky y me enchufé a su dirección.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La caída fue directa, instantánea. Nada de avances de las novedades de la temporada, ni publicidad de la productora de turno, fue abrir los ojos y encontrarme delante de la puerta de un bungalow del Caribe. El olor del mar estaba por todas partes y se podían escuchar las olas jugando a estrellarse en una playa cercana. Las paredes estaban repintadas una y mil veces de colores vivos, muy latinos, y en algunos sitios podías ver cómo las diferentes capas de pintura saltaban una encima de otra. La puerta de madera estaba cubierta por una cortina de conchas, un trabajo de artesanía que se alejaba por completo de las sofisticadas superficies clónicas que había visitado las dos noches anteriores.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Llamé a la puerta con los nudillos, ya que no encontré un timbre ni nada parecido. Pensé en acercarme a la ventana y mirar si había alguien dentro, pero... no me pareció adecuado. Me senté en las escaleras y me relajé un rato con el paisaje, observando esa playa virtual que parecía ajena a la revolución industrial. Ya no quedaban playas así en ningún rincón del mundo, sin ciudades o centros comerciales a la vista. Pero mientras hundía mis pies en la arena, me convencí a mi mismo de que aquello se sentía más real de lo que recordaba en realidad.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y fue entonces cuando la vi llegar, caminando por la playa con una eterna puesta de sol detrás suyo, un paisaje de fondo de escritorio en el que se recortaba su silueta como salida de un videoclip de los noventa. Llevaba el pelo suelto y los zapatos en la mano, un pareo en la cintura y sus pechos al aire. Fueron precisamente sus pechos lo primero que me sorprendió. Eran pequeños e impactántemente naturales, todo un contraste con la silicona virtual a la que nos había acostumbrado la industria audiovisual desde hacía más de dos décadas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mientras mi vista se clavaba en sus pechos, ella llegó a mi lado y me saludó sonriente. Se había dado cuenta de mi sorpresa, e imagino que no era el primero así que me apunté mentalmente que no debía sacar el tema para no aburrirla. Le devolví el saludo y repasé el resto de su cuerpo sin haberme hecho todavía a la idea de que tenía delante mío el avatar más real que había visto en mi vida. Incluso yo, que siempre critico el modelaje virtual, había caído en la tentación de eliminar mis michelines y añadirle volumen a mis bíceps y a mis pectorales. Pero ella no, con toda la frescura y belleza que da la naturaleza, tenía frente a mi a SarAvatar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No tardó en pedirme que la llamase simplemente Sara, y me invitó a pasar a su bungalow. El interior estaba tan cuidado como el exterior, repleto de millones de detalles que lo convertían en un mágico escenario. Me pidió disculpas por haberme hecho esperar, y me preguntó quién me había dado su dirección. Le hablé de mi amigo y sonrió al recordarle, por lo visto no era el único al que le había dado referencias.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Le confesé que venía algo desengañado por mis experiencias de los últimos días, y que no sabía bien cómo afrontar el encuentro con ella porque hasta el momento había sido distinto a lo que estaba habituado. Me explicó por encima el funcionamiento y en cuanto acepté me hizo llegar una solicitud de pago que no tardé en procesar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me pilló completamente por sorpresa que fuera tan directa al grano. En cuanto escuchó el pitido que confirmaba el trámite, se acercó a mi y me besó como si llevase años esperando hacerlo. Su lengua me envolvió con el frescor de un beso de quinceañera, sus manos se abrieron paso por mi camisa y acariciaron mi pecho haciendo que el vello de mi nuca se erizase. Me comía con sus besos y yo me dejaba llevar, y casi sin darme cuenta estaba sentado en un sofá y ella encima mío devorándome. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me quitó la camisa y su boca se perdió por mi cuello y por mi pecho, sus manos acariciaban mi pelo y sus caderas se movían de forma que sentía su sexo frotándose contra mi abdomen. Virtual o no, mi erección llegó al instante y mi temperatura subió con el hervor de mi sangre. Mis manos también se perdieron por su cuerpo, escalando sus costados y trepando por su espalda hasta llegar a su cuello una y la otra a su pelo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para entonces su boca ya descendía por mi abdomen y sus manos habían comenzado a desabrochar mi cinturón. Su cuerpo se deslizaba como si fuese agua, y en una oleada ya estaba arrodillada ante mí bajándome los pantalones, besando mi vientre y buscando mi polla. Mi mente se nublaba con tanto vicio, intentaba responder a sus movimientos pero era tanto su control que no tuve más remedio que abandonarme por completo a su buen hacer.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Asió mi polla con la mano nada más sacarla y la introdujo en su boca sin dejar de mirarme, clavando en mi sus lujuriosos ojos y regalándome media sonrisa que aceleró mi pulso como un salto al vacío. Mientras con una mano sujetaba mi miembro como si fuese un helado, con la otra soltó el pareo de su cintura y en un movimiento casi artístico se deshizo del tanga que llevaba debajo. Después deslizó dos de sus dedos por su coñito y los llevó a mi boca para que probase su humedad.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Creo que aquella fue la primera vez que probé el sabor del sexo virtual, un licor que parecía destilado por los mismísimos dioses. A ver, tengo pareja y he disfrutado del sexo con docenas de mujeres, pero como la misma Sara me comentó después de aquella sesión, lo bueno del sexo virtual es que la fantasía permitía que la experiencia fuese perfecta. Y sin duda alguna, lo más perfecto de todo era que se notaba que ella también disfrutaba con ello. Con la intensidad del programa puesta al máximo, la producción de serotonina se disparaba y el placer llegaba en descargas prácticamente continuas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tras regalarme el néctar de su sexo, se levantó y plantó ante mis desorbitados ojos la desnudez de su coño, e incluso en aquella realidad virtual pude apreciar su humedad deslizándose muslos abajo. No os imagináis cómo alabé en ese momento la maestría del programador que había conseguido aquel sublime nivel de detalle. Sara sonreía al verme completamente alucinado, apoyó una pierna en el sofá y se masturbó con fuerza delante de cara. Por todos los dioses, pude sentir las gotas salpicando mi cara y mi polla latiendo como el magma de un volcán antes de la erupción.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Le pedí que me enseñase su culo y me regaló la imagen más lujuriosa que he contemplado nunca de forma tan directa. Metió su mano en su boca y separando con la otra sus nalgas a un palmo de mi cara, introdujo tres de aquellos dedos empapados en saliva en su ano, hundiéndolos dentro de si hasta los nudillos y repitiendo el proceso una y otra vez.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mi mente se nubló ante tal espectáculo y ya no supe qué más decir, pero ella supo leer mis pensamientos y se dejó caer encima mío ensartando mi durísima polla en su dilatadísimo culo. El baile que me regaló a continuación, clavada encima mío, fue la más exquisita danza con la que jamás me he deleitado. Y ahí fue cuando comencé a gritar salvajemente, poseído por los loas de aquel Caribe virtual, encomendándome a Bondye y rezando para mis adentros al Barón Samedi.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Descargué como sólo se puede uno correr en la realidad virtual. Chorros y chorros de leche llenaron aquel culo de fantasía provocando en Sara una sonrisa de satisfacción, cerrando la sesión con un final perfecto y sellando con sangre un trabajo bien hecho. Cuando se levantó y sentí mi polla salir de aquel culo virtual, cuando me besó de nuevo... supe que volvería a visitarla. No hicieron falta muchas palabras de despedida, cerré los ojos y caí en una dulce inconsciencia mientras sentía cómo me recorría con sus besos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando me desperté, estaba en la realidad de mi casa, completamente empapado en sudor. Me quité la malla neural y vacié la bebida isotónica que me esperaba mientras me secaba con la toalla que tenía preparada. Me quedé mirando la servilleta, con el eco de sus gemidos resonando en mis oídos, y con un sólo pensamiento clavado en mi mente: volveré, volveré, volveré...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4652947823683141370-1694770304764097344?l=historiassordidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiassordidas.blogspot.com/feeds/1694770304764097344/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4652947823683141370&amp;postID=1694770304764097344' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/1694770304764097344'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/1694770304764097344'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiassordidas.blogspot.com/2010/08/saravatar.html' title='SarAvatar'/><author><name>El Anacoreta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12681715676460470979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4652947823683141370.post-9211003329875300259</id><published>2010-03-08T08:10:00.000-08:00</published><updated>2010-03-09T09:32:03.789-08:00</updated><title type='text'>La Jarra de Pandora</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_w_u0c8IKf9E/S5UjoBQip_I/AAAAAAAAABQ/65LO_BmBxPk/s1600-h/pandora-box-arthur-rackham.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 233px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_w_u0c8IKf9E/S5UjoBQip_I/AAAAAAAAABQ/65LO_BmBxPk/s320/pandora-box-arthur-rackham.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5446298494814038002" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_w_u0c8IKf9E/S5UjoBQip_I/AAAAAAAAABQ/65LO_BmBxPk/s1600-h/pandora-box-arthur-rackham.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Según la mitología hesiódica, Pandora fue la primera mujer, creada por mandato de Zeus. Hefesto y Atenea la crearon a partir de arcilla y todos los dioses le dieron un regalo:  la belleza, la gracia, la habilidad manual, la persuasión...&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Pero Zeus entregó a Pandora a los hombres como castigo, según Hesiodo, y Hermes había puesto en su corazón la mentira y la falacia. Le fue entregada a Epimeteo junto a una jarra que contenía todos los males. Cuando Pandora abrió la jarra, movida por la curiosidad, todos se esparcieron por el mundo de los mortales.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Hay otras versiones del mito que dicen que la jarra estaba llena con todas las cosas buenas, y que estas volvieron al reino de los dioses, excepto la esperanza. El nombre de Pandora (Pan-dôra) significa "todos los regalos", así que prefiero quedarme con esa última versión.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;No creo que haya malicia ni mentira en mi Pandora, aunque sí la belleza de Atenea y la gracia de Afrodita. No sé si su curiosidad será tan grande como para abrir la jarra, pero en caso de hacerlo, y aunque luego se escapen, esperemos que lo que salga de ella sean cosas buenas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4652947823683141370-9211003329875300259?l=historiassordidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiassordidas.blogspot.com/feeds/9211003329875300259/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4652947823683141370&amp;postID=9211003329875300259' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/9211003329875300259'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/9211003329875300259'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiassordidas.blogspot.com/2010/03/la-caja-de-pandora.html' title='La Jarra de Pandora'/><author><name>El Anacoreta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12681715676460470979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_w_u0c8IKf9E/S5UjoBQip_I/AAAAAAAAABQ/65LO_BmBxPk/s72-c/pandora-box-arthur-rackham.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4652947823683141370.post-4436608069667550615</id><published>2010-03-08T07:00:00.001-08:00</published><updated>2010-03-08T08:10:20.395-08:00</updated><title type='text'>Aparcamiento</title><content type='html'>Hay en Barcelona un aparcamiento donde además de coches, descansan barcas. Está en un centro comercial cercano al mar y aunque hay otros sitios cerca donde aparcar, algo me atrae de él que normalmente dejo allí mi vehículo cuando estoy por la zona.&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Aquella tarde habíamos quedado directamente para follar, yo quería sodomizarte y a ti te apetecía hacerlo en un sitio público. Se juntaban el hambre y las ganas de comer, así que una vez nos encontramos, bajamos al aparcamiento teniendo ya una idea más que ligera sobre lo que iba a suceder. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No era la primera vez que nos veíamos en ese centro comercial, ni que nos lo montábamos en ese aparcamiento, pero nunca antes habíamos tenido tan claro qué queríamos hacer y cómo llevarlo a cabo. Alguien pensará que el tenerlo todo planificado resta interés al asunto, pero no comparto esa opinión. A mí personalmente me excita ver cómo los eventos se van desarrollando según mi plan, cómo todo está continuamente bajo mi control. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Salimos del ascensor en la planta donde estaba aparcado mi coche y nos fuimos en él a un sitio más apartado de la vista, lejos de la entrada al centro y cercano a la zona donde se aparcan las barcas. Un lugar que ya había seleccionado previamente, desde el que se veía salir a la gente en busca de su coche, pero convenientemente apartado para poder esconderse fácilmente.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Todavía dentro del coche, te pedí que me la chupases, y a ello te pusiste como una buena alumna, agachando la cabeza mientras te recogías el pelo. Mi polla ya latía dura y entró en tu boca con ganas de follarte, casi sin esperar a que bajases en su busca. Disfruté de tu lengua y tus labios durante unos minutos, hasta que al final me di cuenta de que si la intención de la mamada era ponérmela dura, ya lo habías conseguido con ese primer gesto voluntarioso. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me relajé para disfrutar de tu boca un rato más, pero no pasó mucho tiempo hasta que te invité a salir del coche. Si a ti se te notaba algo nerviosa, cerrando la puerta del coche intentando no hacer ruido, yo andaba por el extremo opuesto bajando del mismo sin molestarme en abrochar mi pantalón ni ocultar mi polla, que lucía salvaje en libertad fuera de mis tejanos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Te cogí la mano como si estuviésemos bailando y te llevé hacia una barca cercana. Quedábamos de espaldas a la entrada, pero era la más próxima y mi excitación no me invitaba precisamente a buscar una más adecuada. Me coloqué a tu espalda y fui directo a por faena: mientras una de mis manos entraba bajo tu jersey hacia tus pechos, la otra iba hacia tu cintura dispuesta a desabrochar tu pantalón. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me pediste que me pusiera un condón que ya estaba sacando, y a los pocos segundos mi polla ya estaba dentro de tu coñito disfrutando de tu humedad. Te sujetaba por la cintura y entraba y salía de ti, mientras tu apoyabas tus manos en la barca y ésta se movía peligrosamente. Empujaba y empujaba, y todo temblaba hasta el punto en que tuvimos que parar por temor a montar un desaguisado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me mordiste la boca, excitada por el peligro del momento y me susurraste al oído cuánto te gustaba sentir mi polla dentro de ti. Aún falta lo mejor, pensé yo, mientras te llevaba de esa maldita barca hacia el capó de mi coche y te apoyaba en él con el culo en pompa. Bajé tus pantalones y tus bragas hasta tus rodillas y empujé tu espalda hasta que estuvo horizontal.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El primer intento de penetrar tu culo te dolió, supongo que porque no lo esperabas tan directo. Te pregunté si había problema, pero me contestaste que no, que ninguno, que sólo estabas un poco nerviosa. Escupí en mi mano y humedecí con mi saliva el condón que envolvía mi polla, introduje la punta de dos de mis dedos en tu culo para asegurarme que no iba a encontrar mucha resistencia, y repetí la operación.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ese segundo intento ya fue como la seda, mi polla entró dentro de ti y encontró acomodo en el interior de tu culo. No metí nada más que la punta, para no forzar demasiado ni mi suerte ni tu paciencia, y comencé a moverme lenta pero acompasadamente. Mi mano izquierda subió hacia tu cabeza y sujeté con fuerza tu pelo, la derecha se apoyó en tu espalda, y embestí con algo más de fuerza hasta que la mitad de mi polla estuvo dentro de ti.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mientras tu apoyabas tu cara contra el capó de mi coche, yo me movía poco a poco en tu interior. Como en un viaje en la barca que teníamos detrás nuestro, dejándonos llevar por las olas de los sonidos de aquel aparcamiento. Cada vez que alguien salía del centro en busca de su coche, nos deteníamos para escuchar y que no nos escuchasen a nosotros. Cuando el sonido del motor nos indicaba que estábamos a salvo, clavaba mi polla de nuevo en ti provocándote un gemido, a veces sonoro y otras contenido.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Estuvimos así un buen rato, hasta que mis ganas de correrme me invitaron a pasar a la siguiente fase. Salí de tu interior y con una mano en tu hombro te invité a ponerte en el suelo, de rodillas, mientras la otra arrancaba de un tirón el condón de mi polla, dejándolo caer vete a saber dónde. Entré en tu boca con tanta fuerza que te produje una arcada, salí de ella para que te recuperases de la impresión y una vez tu mirada me dio tu aprobación, volví a entrar en ella. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Dos o tres embestidas y mi leche salió disparada hacia el interior de tu garganta. Te tragaste mi néctar y me relamiste el tronco y los huevos sin dejar de mirarme, tus ojos clavados en los míos mientras mis piernas temblaban por la explosión de placer. Me encantó verte así a mis pies, sumisa y complaciente.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Volvimos al interior del coche, a relajarnos un rato. No duró demasiado porque yo tenía que volver al trabajo y tu querías salir fuera a fumarte un cigarro, pero me quedé con la sensación de que los dos teníamos lo que buscábamos aquel día, que habíamos matado el hambre y disfrutaríamos de un buen recuerdo hasta nuestro siguiente encuentro. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ya cuando nos íbamos, recordé el condón tirado en el suelo, la prueba de que habíamos estado allí follando. Te lo comenté y nos reímos, descartando en seguida volver a por él para deshacernos de la evidencia. Quien sabe si lo verá alguna pareja y les hará pensar en que quizá ese no sea un mal sitio para tener una aventura. Sólo espero que la próxima vez que regresemos a ese parking, no hayan puesto una cámara de seguridad para invitarnos a buscar un lugar más apartado.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4652947823683141370-4436608069667550615?l=historiassordidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiassordidas.blogspot.com/feeds/4436608069667550615/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4652947823683141370&amp;postID=4436608069667550615' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/4436608069667550615'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/4436608069667550615'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiassordidas.blogspot.com/2010/03/aparcamiento.html' title='Aparcamiento'/><author><name>El Anacoreta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12681715676460470979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4652947823683141370.post-2943931442718925869</id><published>2010-02-18T06:46:00.000-08:00</published><updated>2010-02-18T08:30:03.890-08:00</updated><title type='text'>Sesión Golfa</title><content type='html'>En mi ciudad, se llama sesión golfa a la última de la noche durante el fin de semana, ese último pase que llega después de la medianoche y al que sólo asisten las almas descarriadas. Nuestra sesión golfa, en cambio, fue la primera de la tarde.&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Después de una semana loca en la oficina decidí tomarme un pequeño descanso y desconectar un rato. Salí a dar un paseo y terminé en el vestíbulo de un cine mirando las fotografías de promoción de las diferentes películas que pasaban en la sala. No tenía demasiadas ganas de entrar, hasta que te vi llegar. Llevabas un libro de Palahniuk en las manos y te paraste a contemplar las fotos de una película española que recurría al desnudo para llamar la atención. Cuando vi que te dirigías a la taquilla, mi entrepierna decidió que a mí también me apetecía verla, y detrás tuyo fui yo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No es que fuéramos los únicos en aquella sala, sino que no había nadie más en todo el cine aquella tarde. Me miraste de refilón antes de entrar en la sala, llevabas un rato intentando concentrarte en la lectura de tu libro pero debías estar en un pasaje demasiado caliente como para poder leerlo del tirón sin que tu imaginación se desbocase. Te devolví la mirada y sonreí, lamentando no llevar conmigo un ejemplar para hacerte saber mis intenciones.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El mismo empleado encargado de la taquilla nos abrió la sala y desapareció escaleras arriba, supongo que para poner la película en marcha. No había nadie en el mostrador vendiendo palomitas, así que imaginé que estaríamos bastante tranquilos. Entraste y te seguí al interior de aquella diminuta sala, dudando al principio si sentarme en una fila por delante o por detrás de la tuya. Al final opté por sentarme dos filas detrás de ti.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Las luces se apagaron lentamente y comenzó la película, precedida por un par de trailers a los que no presté mucha atención. No habían pasado diez minutos cuando las cosas comenzaron a ponerse calientes en la pantalla y en mi pantalón, pero en la oscuridad del cine descubrí que me había sentado una fila demasiado atrás para poder verte bien. Me levanté de mi butaca y fui hacia la entrada de la sala, con la excusa de ir al baño pero con otra intención en mente. No llegué a salir, me bastó con entreabrir la puerta para confirmar que estábamos tranquilos, el único empleado estaba ahora en la parte exterior de la taquilla fumándose un cigarro, y no había nadie más en el vestíbulo. Esperé de pie un par de minutos y volví a las butacas, escogiendo esta vez una justo detrás tuyo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando me acomodé detrás tuyo te sobresaltaste un poco, me disculpé en voz muy baja y me quedé sin saber qué hacer. Tenía unas ganas tremendas de masturbarme, pero algo me dijo que todavía no era el momento, que esperase un poco más. Volví a fijarme en la película, cada vez más valiente en sus escenas, y con una trama que hacía rato se había diluido en las obsesiones sexuales del director. El argumento me tenía completamente perdido a la media hora de película, así que decidí lanzarme a por todas y preguntarte qué me había perdido en mi escapada al baño.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al principio te costó responder, tu reacción fue de completa sorpresa. No sólo no esperabas que nadie se acercase a hablar contigo en el cine, sino que además fue como si tampoco hubieses estado prestando demasiada atención a la trama. Medio balbuceaste una respuesta que no llegué a oír bien, así que me acerqué un poco más a ti para oírte mejor. Intentabas explicarme qué había pasado desde el principio, y como estar uno detrás del otro no era demasiado cómodo, aproveché para cambiar de fila y sentarme a tu lado con la excusa de que no te oía.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cinco minutos después ya nos reíamos de lo mala que era la película como si nos conociésemos desde años atrás. Y ahí fue cuando te confesé que no había entrado a ver la película, sino siguiéndote a ti. Te ruborizaste en la oscuridad y te retorciste ligeramente en el asiento, apartaste la vista de la pantalla y clavaste tu mirada en mis ojos. Sí, estaba claro que los dos estábamos ahí por el mismo motivo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mi mano comenzó a jugar con tu pierna muy lentamente, sin que nuestros ojos llegasen a romper la conexión. Mientras miraba cómo te mordías el labio inferior, mis dedos se deslizaban por tus muslo y buscaban tu cintura. Antes de que nos diésemos cuenta ya estaba acariciando tu pecho, pellizcando tus pezones y mordiendo tu boca. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tu mano apretó con fuerza mi polla por encima del pantalón y yo bajé a buscar tu coño con mis dedos. Sentí tus nervios porque no estaba tan húmedo como esperaba, pero a medida que empecé a jugar con tu clítoris tus deliciosos jugos comenzaron a fluir. Unté bien dos dedos en ellos y los llevé a tu boca. Luego te besé para compartir el sabor.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Durante un rato largo estuve jugando con tu entrepierna, presionando con fuerza y dando vueltas y más vueltas. Entrando y saliendo de tu vagina, cada vez más empapada en tus flujos, mientras sentía como tus uñas se clavaban en una de mis muñecas y tus dientes en la otra. Te empujé fuera del asiento y metí no uno, sino dos dedos en tu culo. Sujeté con fuerza tu pelo y llevé tu cara a mi entrepierna mientras desabrochabas mi pantalón y sacabas mi polla. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Creo que fui bastante directo, duro y desconsiderado cuando te forcé a meterte en la boca toda mi herramienta, presionando con fuerza tu cabeza hasta notar que te atragantabas con ella. No era mi intención, pero no pude evitarlo, del mismo modo que no podía evitar que mis dedos entrasen y saliesen de tu culo como si te estuviese follando con fuerza. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Eran unos asientos incómodos, y estábamos tan calientes que no podíamos pensar en otra cosa que no fuera follar allí mismo, así que nos tiramos al suelo y terminé de quitarte los pantalones y las bragas como pude. Creo que me pediste que no lo hiciera, o quizá fue la actriz de la película quien lo pedía, pero dirigí mi polla hacia tu coño y la empapé en los jugos que de allí salían. La metí un par de veces para mojarla bien, y después apunté directo a tu culo. Tus manos en el mío me confirmaron que tú también lo deseabas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No creo que fuese el polvo más bonito ni romántico del que guardes recuerdo, y quizá tampoco el más salvaje. Seguro que te han follado mucho mejor, con más comodidad y dejándote más satisfecha, llevándote a un orgasmo más profundo que el que no tuviste allí, mientras tus tetas se clavaban contra la butaca y mi polla entraba y salía de tu culo y de tu coño sin ningún tipo de consideración por tu placer. Mis dedos frotaban tu clítoris con violencia, tú mordías una de mis manos, y una y otra vez alguna parte del asiento nos hacía daño.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Recuerdo que te dije que me quería correr en tu boca y me dijiste que si. Me senté de nuevo en la butaca, con mis pantalones por los tobillos, tu sujetando tu pelo acerqué tu boca a mis huevos mientras machacaba mi polla como un salvaje. Al cabo de un rato me corrí, parte en tu boca y parte en tu cara, y tu te lo tragaste todo con una picardía y obediencia que no esperaba.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No sé cuánto rato más pasó hasta que terminó la película, ni tampoco recuerdo si nos quedamos a terminar de verla. Me pasaste tu teléfono y te pasé mi email, pero ni tu me escribiste ni yo te llamé. Lo único que hice, a los pocos días, fue escribir este relato y pasarte la dirección de mi blog, esperando que dejases un comentario. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Después de tanto tiempo sin escribir, fue una forma cojonuda de inspirarse y volver a hacerlo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4652947823683141370-2943931442718925869?l=historiassordidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiassordidas.blogspot.com/feeds/2943931442718925869/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4652947823683141370&amp;postID=2943931442718925869' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/2943931442718925869'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/2943931442718925869'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiassordidas.blogspot.com/2010/02/sesion-golfa.html' title='Sesión Golfa'/><author><name>El Anacoreta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12681715676460470979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4652947823683141370.post-7823631665350361142</id><published>2008-02-24T04:00:00.000-08:00</published><updated>2008-02-23T19:11:21.028-08:00</updated><title type='text'>Fucking Machine</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_w_u0c8IKf9E/R8C9RBGYm1I/AAAAAAAAAA0/Nq8KuRsceno/s1600-h/bscap0010.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_w_u0c8IKf9E/R8C9RBGYm1I/AAAAAAAAAA0/Nq8KuRsceno/s400/bscap0010.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5170340472271969106" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tengo una sorpresa para tí - le dije por teléfono nada más recoger el paquete y comprobar que su regalo había llegado en buen estado -. Y te va a encantar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos habíamos conocido en un web de contactos, ella buscaba nuevas sensaciones y yo nuevas amantes. Tras un primer encuentro para romper el hielo le prometí que lo siguiente sería algo diferente a todo lo que había probado hasta ahora, y me puse pronto manos a la obra. Un par de gestiones y era mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo bueno del bondage, aunque parezca lo contrario, es que te libera de las ataduras - le conté aquella primera noche tras unas copas -. Estando atada no puedes apartarte de mi cuando llegas al orgasmo, y una vez libre de la voluntad de tu cuerpo, tu mente podrá centrarse mucho más en el clímax.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Entonces, ¿piensas atarme? - preguntaba ella sin tener mucha idea de por dónde iban los tiros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es una parte importante - respondí -, pero no la mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos brillaron y no pudo evitar que una sonrisa delatase cómo su imaginación se desbocaba. Estoy convencido que hasta se mojó en aquel mismo momento. Así que dos semanas más tarde recibí el paquete y me preparé para el esperado momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la recogí aquella tarde estaba excitadísima por la emoción de no saber lo que iba a suceder. No solté palabra sobre el tema en todo el trayecto, por más que ella insistía una y otra vez intentando sonsacarme algo de información. Llegamos a mi casa y nos tomamos algo para que se relajase un poco antes de comenzar, porque nos esperaba una larga sesión por delante y quería que estuviese preparada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche estaba preciosa, se había puesto para la ocasión un vestido de látex negro y rojo, que marcaba sus curvas y desbordaba sus pechos. Su cuerpo me encantaba, su piel joven y suave era una delicia para mis dedos, así que aproveché los últimos momentos antes de empezar para acariciarla. Atesoré el tacto de su piel entre mis yemas y le dije que había llegado la hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajamos al sótano, donde todo estaba preparado para la ocasión. Lo primero que hice fue invitarla a ponerse con la espalda contra la pared, abriendo las piernas ligeramente. Le quité el tanga y até sus tobillos a un par de argollas que había incrustado en la pared, de forma que no podía cerrar sus piernas. Até también sus muñecas y las levanté por encima de su cabeza, de forma que no se podía mover. Pensé en vendar sus ojos y amordazarla, pero quería ver su mirada y oír sus gritos de placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez atada convenientemente, bajé la parte superior de su vestido dejando sus preciosos pechos al aire, y eché mano del primer componente del regalo. Dos copas de plástico unidas por el fondo a un tubo que iba a parar a un compresor. Encendí la máquina y acerqué las copas a sus pechos, que succionaron todo el aire hasta quedarse adheridos a sus tetas. Para las que no podais imaginar la sensación, es como una boca succionando con fuerza de forma ininterrumpida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos se abrieron como platos al notar la succión, y de su boca intentaron escapar unos gemidos que contuve con mi palma. Presioné alrededor de sus pechos para que fueran introduciéndose en las copas y la succión fuese mayor. Su respiración comenzó a entrecortarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ahhh, ahhh - ya no contuve sus gemidos, cada vez más frecuentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Relax, que aún no hemos empezado - le advertí con una sonrisa de satisfacción por ver que todo iba viento en popa -. ¿Estás mojada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Chorreando - respondió como buenamente pudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y vaya si lo estaba. Me puse un par de guantes de látex negro y acerqué uno de mis dedos a su húmeda rajita, y ella se retorció intentando introducir ese dedo en su coñito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tranquila, que ahora viene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo artilugio era más complejo: un percutor regulable con un consolador en la punta. Para que os hagais una idea, como un martillo neumático pero con una polla de plástico al final, que puse en el suelo y situé debajo de su coñito antes de encender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ese primer momento no quise acelerar mucho el motor, así que hice subir el consolador lentamente hasta que estuvo a la puerta de su coñito. Su primer impulso fue intentar apartarse, pero atada como estaba no podía moverse más que a los lados. Mojada como estaba, y con la ayuda de mi mano entró con una suavidad que no esperaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mmmmm - sus gemidos entrecortados dieron paso a uno más profundo a medida que sintió cómo entraba en su interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como he dicho, no quise arrancar a todo trapo y empecé con la marcha más lenta de todas. El pene llegó al final del recorrido y reculó, saliendo de su entrepierna para volver a entrar justo a continuación. Subí un poco la altura inferior para que no llegase a salir del todo, y puse en marcha la velocidad gradual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no, eso no iba a ser todo, aún quedaban utensilios en el paquete y la fiesta sólo acababa de comenzar. El siguiente aparato es un consolador que funciona por oscilación, no por vibración. Alargado y con una bola de silicona en el extremo, se mueve como lo haría una lengua sobre tu clítoris, pero sin detenerse y a mucha más velocidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa comenzaba a ponerse interesante. Puse en marcha el consolador y lo acerqué a su clítoris, y el efecto fue instantáneo. Ya no paraba de gemir, su respiración era cada vez más acelerada y el placer era tal que la hacía poner los ojos en blanco, intentando evadirse y retorciendo sus manos entre las cuerdas sin demasiado éxito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podía escapar, y allí estaba yo sentado frente a ella, frotando el dildo contra su clítoris mientras una polla de plástico entraba en su coño cada vez más rápido y una bomba succionaba sus pechos, viendola retorcerse de placer mientras yo me excitaba más y más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aceleré un poco más el pene percutor y llegue a pensar que le iba a dar algo de la forma que estaba respirando, pero a los pocos segundos comenzó a gritar de tal manera que me convenció de que íbamos por el buen camino. Frente a mi podía ver cómo sus piernas temblaban, sus muslos sufrían espasmos y su vientre convulsiones. Era increíble ver cómo estaba gozando. Tardó cuatro minutos exactos en correrse a todo grito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tan joven y tan golfa. ¿La fiesta acaba de empezar y ya te has corrido? - Le dije mientras detenía el pene y lo retraía para que su coñito pudiese descansar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Joder, joder, joder - dijo tan pronto se recuperó -, esto es alucinante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo sé - dije sin terminar de creerme los excelentes resultados del experimento -. Pero no vamos a dejarlo aquí, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ni se te ocurra parar ahora - zanjó ella -, quiero MÁS.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a por más fui. Volví a conectar el percutor y esta vez lo encaminé hacia su culito, pero sin lubricante se resistía a entrar, así que escupí en la polla de plástico para facilitar las cosas. Húmedo todavía por sus jugos y acompañado de mi saliva, entró sin demasiados problemas al tercer o cuarto intento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez seleccioné una de las velocidades más lentas para el percutor, que se movía dentro de su culito empujándola hacia arriba cada vez que subía y haciendola perder el conocimiento. Era increíble ver cómo iba abandonándose cada vez más al más puro placer, como su cuerpo entero se dejaba penetrar hasta llegar a su mente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para su segundo orgasmo no quise acelerar demasiado el percutor, decidí centrarme sobretodo en su clítoris. Volví a masturbarla con el dildo oscilador y casi me revienta la polla de excitado que estaba. Pero no era el momento de jugar yo, no todavía. Era el momento de su disfrute, y llegó al clímax poco después de diez minutos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hubo descanso entre el segundo y el tercero, ni tampoco entre el tercero y el cuarto. Tan pronto se corría, cambiaba la polla de agujero y la ponía de nuevo en marcha. El dildo oscilador jugaba con su botoncito sin detenerse, haciéndola gemir de las formas más extrañas que jamás había oído. Creo que nunca en mi vida había visto a una mujer retorcerse de placer como lo estaba haciendo mi lolita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras el cuarto paramos para que descansase un poco, la veía exhausta y todavía faltaba la gran final. La sorpresa que me había guardado hasta ese momento en la manga era una bola vibradora, que tras enseñársela acerqué a su culo e introduje. El tamaño de la bola es más reducido que el del pene de plástico, como si sólo fuera un glande, así que no hubo demasiados problemas en entrar. Una vez en el interior lo activé y ella comenzó a gemir de nuevo, pero de forma mucho más lenta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la bola sólo era parte del plan, el pene de plástico volvió a su coñito y el dildo oscilador a lamer su clítoris. Y esta vez... me sobrepasé. Si, ya sé que ella misma me había insistido en que quería caña, pero dudo que por su cabeza hubiese pasado el ser follada por una máquina inagotable, y que yo le jugase la mala pasada de no detener nada cuando llegó a su quinto orgasmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue algo fantástico de ver, algo que no olvidaré en mi vida. Como las máquinas seguían funcionando estimulando sus zonas más erógenas, el orgasmo se extendió en el tiempo y adquirió una dimensión irreal. Jamás había visto a una mujer correrse durante todo un minuto, chorro tras chorro de flujo saliendo de su coño y completamente desencajada por tanto placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final no tuve más remedio que detener las máquinas, porque llegué a pensar que le iba a dar algo con tanta excitación. Nada más parar los artilugios, la desaté y la sujeté con mis brazos, pero sus piernas temblaban tanto que no pudo sostenerse en pie y cayó rendida encima mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La llevé hasta mi cama y la tumbé en ella para que pudiese descansar. Su cuerpo era puro nervio todavía, aún no había terminado de digerir la experiencia y asimilar que el placer había terminado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ha sido alucinante - dijo en cuanto se recuperó un poco, con voz de haber hecho más ejercicio que en todo el resto de su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me alegra que te haya gustado. ¿Qué quieres hacer ahora? - pregunté, sin saber bien cómo se encontraba pero esperando que estuviese tan excitada como yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ahora quiero follarte hasta que termines como yo - replicó, aunque su tono parecía extenuado y ella no aparentaba ya guardar muchas fuerzas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿En serio? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No, es una broma - dijo, sonriéndome levemente -. Después de este pedazo de polvo que me acabas de pegar, aunque fuera con juguetes, y de haberme corrido como nunca, sólo quiero descansar. Ya te lo agradeceré mañana, ahora túmbate conmigo y déjame dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suficiente para mi. Mañana, más.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4652947823683141370-7823631665350361142?l=historiassordidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiassordidas.blogspot.com/feeds/7823631665350361142/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4652947823683141370&amp;postID=7823631665350361142' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/7823631665350361142'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/7823631665350361142'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiassordidas.blogspot.com/2008/01/fucking-machine.html' title='Fucking Machine'/><author><name>El Anacoreta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12681715676460470979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_w_u0c8IKf9E/R8C9RBGYm1I/AAAAAAAAAA0/Nq8KuRsceno/s72-c/bscap0010.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4652947823683141370.post-6595044590281747448</id><published>2008-01-14T03:00:00.000-08:00</published><updated>2008-01-13T18:50:29.655-08:00</updated><title type='text'>¡Vampiras!</title><content type='html'>A mis pies está la mayor de ellas, con su pelo color rojo sangre y su piel blanca como la nieve. Sus ojos rebosan lujuria, me miran desde abajo suplicando mi atención, mientras me jura que la sorpresa que me trae esta noche saciará por fin mi inagotable sed de sexo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La observo mientras acaricio mi entrepierna por encima del pantalón: su lengua viciosa relame sus labios antes de pronunciar cada frase, como saboreándola, y sus manos se restriegan por su cuerpo en un completo estado de excitación. Sus blancos pechos contrastan con el negro corsé que lleva puesto, y veo cómo los aprieta y retuerce sus pezones al hablarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras escuchar su proposición, que no os explicaré para no estropear la sorpresa, no queda mucho más que hablar: su propuesta me place y cierro el pacto con un húmedo beso en su boca. Sujeto con fuerza su pelo y acerco mis dientes a su cuello, humedezco la zona con un rápido lametón y muerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis mordiscos la excitan tanto como a mi me excita morder. Muerdo su cuello, sus hombros, su nuca, sus pechos... Ella intenta tocarme pero no la dejo, mantengo sus manos sujetas tras su espalda hasta que decido que ha llegado el final. A veces lamo lentamente la zona en la que voy a clavar mis dientes, a veces incluso soplo suavemente antes de morder para poner sus pelos de punta. A veces, simplemente muerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando ya he tenido suficiente, me levanto de mi trono y me acerco a la mesa: en ella hay todo tipo de herramientas del placer, desde consoladores a pinzas, pero lo que yo busco son las esposas de cuero. Cojo los dos pares y me aproximo a ella, que sigue de rodillas frente a mi asiento esperando mi siguiente movimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esposo sus muñecas a sus tobillos, de forma que no puede levantarse ni cambiar de postura, y me vuelvo a sentar. Despacio, sin ninguna prisa, abro la cremallera de mi pantalón y saco mi ya demasiado hinchada polla. Sus ojos brillan sabiendo que se inicia la función y ella es la prima donna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los primeros compases son franceses, mis manos sujetan su cabeza con fuerza mientras mi herramienta entra y sale lentamente de su boca, cada vez más profunda. Algunas veces permanezco dentro y aprieto su cabeza con fuerza para que penetre todo lo que pueda, y luego tapo su nariz con mis dedos hasta que sus arcadas me indican que se está ahogando, y entonces mi polla sale chorreando su saliva. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A continuación me dedico a azotarla un poquito, y un cachete tras otro su culo va pasando de un gélido blanco a un apasionado rubor. Cuando están al rojo vivo y todo su cuerpo tiembla al solo contacto de mis dedos con su piel, acerco mi lengua y lamo lentamente la zona afectada. Al terminar de lamer siento que ella se relaja de nuevo, así que vuelvo a comenzar con los azotes hasta que ya no puede más y gime cuando siente que mi mano se acerca. Sólo entonces paro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero aunque terminan los azotes, no termina el placentero castigo que le espera esta noche: de nuevo me acerco a la mesa, esta vez para coger dos pinzas con pesos para sus pechos. Con mucho cuidado las coloco en sus pezones y las uno entre si, con los pesos tirando con fuerza hacia el suelo. Noto que siente dolor y me detengo, pero antes de que me pueda plantear quitarlas me dice que siga adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, más que seguir adelante, lo que hago es ponerme detrás suyo. Empujo su cabeza hacia abajo, de forma que su culo queda en pompa hacia mi, y me dispongo a follarla, pero antes de comenzar me doy cuenta de lo incómodo de la postura. Sin pensarlo demasiado, la cojo en brazos y la pongo en mi asiento, quedando esta vez su culo a una altura mucho más accesible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no voy a follarme su culo, ese es nuestro pacto. En su lugar entro en su chorreante coño, que hace rato que desborda flujos, y empiezo a moverme lenta pero bruscamente, sin marcar ningún ritmo sino todo lo contrario, y parando cada vez que veo que le gusta demasiado. Se que le encantaría que sujetase con fuerza su pelo mientras me la follo, pero este no es el momento adecuado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de un rato decido cambiar de postura, la vuelvo a cojer en brazos y la deposito con los pies y la espalda apoyados en el suelo, de forma que sus piernas quedan abiertas hacia mi. Las pesas desplazan sus pechos hacia los lados, y en cuanto entro en su húmeda cueva se empiezan a balancear y las pinzas a tirar de ellos. Se retuerce entre el placer que le depara mi polla y el dolor de sus pezones, y cuando su cuerpo está a punto de decir basta abre los ojos como plastos y los clava en el regalito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, parece ser que ha llegado el momento de disfrutar de mi regalo. Frente a nosotros, con las manos atadas a la espalda y la cabeza tapada con una capucha de seda negra, hay una joven desnuda de diminutos pechos y pubis completamente depilado. Puedo oler su excitación desde donde estoy, y sin llegar a tocarla puedo adivinar que su entrepierna chorrea como nunca lo ha hecho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero, porque es la primera vez que tiene ocasión de probar algo así. Segundo, y más importante, porque su imaginación lleva ya más de una hora completamente desbocada. Su amante y amiga, su cómplice de aventuras, la desnudó, ató y encapuchó en la habitación de su hotel poco antes de que llegase yo. No puede ver nada, pero puede escuchar y sentir cómo la temperatura va subiendo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegado el momento, libero a la pelirroja de sus ataduras. Sin detenerse a pensarlo, se acerca a la encapuchada y la empuja hacia adelante, hasta que su cara está tocando el suelo y su culo en posición de ataque. A continuación acerca su viciosa boca a su oscuro objeto de deseo y tras separar ambas nalgas con sus manos comienza a lamerlo, a follarlo con su lengua de fuego. Con ese panorama frente a mi, comprendereis que no me quedase parado y arremetiese de nuevo contra el coñito de mi vampira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La escena era tan lasciva que se despertó la bestia que llevo dentro: mis rugidos de placer se mezclaban con los gemidos de las dos zorritas que tenía delante, y de nada servían mis cachetadas a la culpable, tan sólo la excitaban más todavía. Antes de que me pudiera dar cuenta ya estaba metiendo su puño entero en el coño de su víctima, cuyos gritos desgarradores casi hacen que reviente mi polla de la excitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El climax fue mucho más apoteósico de lo que ya esperaba. Mi polla, completamente lubricada por los jugos del coño de mi putita, fue conducida por sus manos hasta la entrada del culo de su perra. Dios, cómo entré en ese empapadísimo culo, notando cómo se iba abriendo para darme paso, sus posaderas separadas por mi cómplice, cuyos ojos parecían tan deleitados por la visión cómo mi polla por la sensación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entré, jodidamente despacio, hasta el final. Bajo la capucha mi anfitriona me recibía a gritos, pero no de dolor ni de rabia sino de exquisito placer. Dejé clavada en su interior mi barra de acero, templándose al rojo vivo y creciendo a cada latido, pulsando en su interior todas y cada una de las fibras que le daban placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cuando salí de su culo por primera vez, me esperaba la gloria: abierta como las puertas del infierno me esperaba la boca de mi demoniaca amiga. Pasar de un agujero a otro es una de las sensaciones más placenteras que he experimentado en esta vida. Su lengua lamió y relamió mi polla, saboreando las primeras gotitas de mi leche que la presión ya empujaba en busca de la salida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como podreis imaginar, volví a entrar una y otra vez en ese culito, y tantas otras veces en la viciosa boca que lo había puesto a mi disposición. La sodomizada gritaba tanto que llegué a pensar que de un momento a otro la policía tiraría al suelo la puerta de la habitación, alertados por la seguridad del hotel. Y la organizadora del evento, cuando no tenía su lengua ocupada en lamer mi polla, me susurraba al oído las obscenidades más salvajes que puedan pasar por vuestra cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El orgasmo llegó tarde, por suerte, y fue largo y cuantioso. Chorro tras chorro, mi polla descargó su leche en el interior del culo de la encapuchada, que momentos antes me había empujado a terminar con las convulsiones que sufrió al correrse, no sé si por la trepanación a la que estaba siendo sometida por mi, o por los azotes que su amiga le daba en el clítoris.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al sacar mi polla de su agujero, unas gotitas de mi semen asomaron por él y allí se lanzó de cabeza la vampiresa. Metió su lengua todo lo que pudo en el orificio y comenzó a sorber sacando más y más leche del interior, hasta que su boca estuvo llena y rebosante del blanco manjar. Pero no lo tragó: en un "más vicioso todavía", se acercó a su compañera y levantó parcialmente la capucha, lo suficiente como para descubrir su boca y fundirse en un beso con ella durante el cual mi esperma pasó de una a otra, cayendo a sus cuerpos y al suelo parte del espeso líquido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si quien lee esta entrada, piensa como hice yo tras ver eso que aquel era el final, es que no se ha comprendido hasta que punto eran viciosas esas dos zorritas. Tras el blanco beso, y ya libre la esclava de capucha y ataduras, ambas comenzaron a lamer los restos de mi esperma y el sudor de sus cuerpos, de sus escasas ropas y del suelo. Y como no resulta muy difícil de imaginar, eso volvió a ponerme cachondo y decidí follármelas de nuevo, una y otra vez, hasta que al final nos echaron del hotel.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4652947823683141370-6595044590281747448?l=historiassordidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiassordidas.blogspot.com/feeds/6595044590281747448/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4652947823683141370&amp;postID=6595044590281747448' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/6595044590281747448'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/6595044590281747448'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiassordidas.blogspot.com/2008/01/vampiras.html' title='¡Vampiras!'/><author><name>El Anacoreta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12681715676460470979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4652947823683141370.post-1978892647190863415</id><published>2008-01-11T15:35:00.000-08:00</published><updated>2008-01-11T16:08:17.797-08:00</updated><title type='text'>Insaciable</title><content type='html'>Escribo esta entrada desde el sofá de mi dormitorio. La espalda desnuda de mi pareja, que duerme apaciblemente, bañada por luz de las estrellas en la noche más despejada que he visto en mucho tiempo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos minutos follábamos salvajemente, yo de pie y ella sentada sobre mi polla, sus brazos alrededor de mi cuello y los míos sujetándola por debajo de las rodillas. Su culo golpeaba mi pelvis en cada embestida y sus pechos se balanceaban frente a los míos. Terminamos exhaustos, ella más que yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tardó en quedarse dormida, mañana tiene que madrugar para ir al trabajo y después del combate nada más gratificante que un buen descanso. Pero yo no lo conseguí, la idea de que nos queda poco más de un mes juntos me quitaba el sueño. Nunca hablamos del tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salgo de la cama para relajarme un poco, estoy caliente y no quiero despertarla. Tampoco quiero masturbarme, aunque ver su maravilloso culito sólo parcialmente tapado por la sábana no me lo pone fácil. Intento escribir para pensar en otra cosa, pero no puedo dejar de hacerlo y en lugar de seguir con el relato que ya tengo empezado abro una entrada nueva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco quiero teclear demasiado rápido ni demasiado fuerte para no despertarla, pero me la quedo mirando de nuevo y descubro los jugos que resbalan de su entrepierna y se pierden muslos abajo. Mi pulso se acelera (de nuevo), mi verga se endurece (aún más),  y mi mente se desboca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo terminar la entrada precipitadamente. Dejo el portátil encendido en el sofá, me acerco a la cama y sigilosamente me tumbo detrás de ella. Acerco mi polla ardiente a la parte más baja de su espalda y entro en contacto con su piel. Mis bolas se hinchan, y no me da tiempo a escribir lo que viene a continuación. Pero algo me dice que mañana llegará tarde al trabajo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4652947823683141370-1978892647190863415?l=historiassordidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiassordidas.blogspot.com/feeds/1978892647190863415/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4652947823683141370&amp;postID=1978892647190863415' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/1978892647190863415'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/1978892647190863415'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiassordidas.blogspot.com/2008/01/insaciable.html' title='Insaciable'/><author><name>El Anacoreta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12681715676460470979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4652947823683141370.post-5467167197991613857</id><published>2008-01-07T17:20:00.000-08:00</published><updated>2008-01-07T19:08:06.170-08:00</updated><title type='text'>Gatita Española</title><content type='html'>Pequeñita pero matona, así es mi Gatita Española. Una de esas mujeres felinas que te arañan el alma y te dejan un recuerdo imborrable de por vida, que te dicen sin tapujos lo que quieren y cuando terminan contigo te sientes como si hubieses vuelto a nacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos conocimos por la red, y aproveché un fin de semana de descanso en un rodaje en los Monegros para acercarme a su ciudad. Llevábamos tiempo buscando la ocasión y tan pronto se presentó la cogí por los cuernos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegué a la ciudad la encontré muy cambiada respecto a cuando viví allí, diez años no pasan en balde y aunque aún me podía orientar sin problemas iba a ser difícil encontrar a las mismas camareras en los mismos locales, pero mejor así porque segundas partes rara vez son buenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me puse en contacto con ella tras registrarme en el hotel, y quedamos para tomar unas copas después de cenar. Me dijo el local, cómo reconocerla y me exigió que no llegase tarde: nada de lo que se tuviese que preocupar, pensé yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y como suele pasar cuando te propones todo lo contrario, terminé llegando tarde. Aparcar se convirtió en una odisea y cuando llegué al local ella ya me estaba esperando en la barra. Le pedí disculpas y, viendo que necesitaba animarla un poco, lo solté directamente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Tomamos algo aquí o prefieres el minibar del hotel?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella sonrió y soltó sin pensarlo demasiado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Aquí no vamos a follar, así que vamos a tu hotel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mejor indirecta es la pedrada en la cabeza, a tomar por culo el coche y pillamos un taxi para ir al hotel. Aunque los dos deseamos magrearnos allí mismo, aprovechamos la espera para terminar de romper el hielo, mientras nuestros dedos juegan a deslizarse suave y discrétamente por la piel del otro, excitándonos más todavía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más llegar a la habitación le pregunto qué quiere tomar, me pide un vodka con algo que no entiendo mientras explora la estancia: se acerca a ver el baño, abre los armarios y mira por la ventana, y yo me sirvo un whisky mientras observo ese maravilloso cuerpo que tengo ante mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le ofrezco su copa, levanto la mía, brindamos, bebemos un trago y la cojo por la cintura. Acerco su cuerpo al mío hasta sentir el calor de sus preciosos pechos, y nos besamos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los primeros besos exploran si esto va en serio y reciben el visto bueno por ambas partes. Siento como ella se va excitando y eso me pone como una moto. Los siguientes besos ya incluyen algún mordisco, mis manos pasan de su cintura a su culo y las suyas inician el camino de descenso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí es cuando brota la furia española y mi gatita me araña por primera vez. Sentir sus uñas clavadas sobre mi espalda hace que mi polla pida salir a gritos del pantalón, y cuando ella nota el bulto sonríe y sabe que ha conseguido su objetivo, que podrá hacer conmigo lo que le de la gana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me empuja hacia la cama hasta que estoy tumbado sobre mi espalda y ella se sienta en mi cintura con las piernas a los lados, dispuesta a cabalgarme por encima de la ropa. La faldita que llevaba puesta prácticamente ha desaparecido, y puedo sentir sus bragas mojadas frotarse contra mi entrepierna. Hago un amago para abrir el pantalón, pero no me deja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco es que me importe que me cabalgue, porque tengo ante mi los mejores pechos que he visto en muchos años. Joder, es que en toda mi vida, y eso que he tenido decenas de ellos entre las manos, había disfrutado de unos tan perfectos. Noto cómo se balancean debajo de su camiseta, y mis manos no pueden hacer otra que acercarse a ellos, tímidamente, como hipnotizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella me ve, sabe lo que pasa por mi cabeza y sonríe, pero yo no me doy cuenta. Estoy demasiado embelesado con lo que tengo entre mis manos que al cabo de un rato es ella la que da el siguiente paso y, abalanzándose hacia mi cuello, empieza a besarme mientras me desabrocha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez mi polla está fuera ya no hay excusas, me reincorporo y sin perder el tiempo pidiendo permiso empiezo a quitarle la ropa. Ella me quita la mía, aunque antes de que termine ya la he desnudado y tumbado en la cama. Ahora es su espalda la que toca el colchón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la humedad de sus braguitas ya preveía que estaría mojada, pero la cosa iba mucho más allá. La excitación se estaba apoderando de ella y los flujos resbalaban muslos abajo, así que me lancé de cabeza al asunto y mi lengua lamió todo lo que le daba placer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi lengua, mis dedos, su coño y su culo. Lo estábamos pasando en grande allí abajo pero no podía dejar de pensar en esos deliciosos pechos. Mis manos los buscaban de tanto en cuando y mis dedos pellizcaban sus pezones, pero no era tocarlos lo que más me excitaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era pensar en ellos: como he dicho antes, en mi vida había tenido algo así delante de mi, y mi mente calenturienta ya estaba ideando cuál sería la mejor postura para disfrutar de ellos. Me excité tanto pensando en ello que le mordí el clítoris, hubo un corte de ritmo y ella decidió comerme un rato a mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su boca era una maravilla, viciosa y de una frescura exquisita. Mi polla crecía dentro de ella pero no le importaba atragantarse con ella, intentaba una y otra vez meterla hasta el final, y aunque me hacía daño estaba dispuesto a soportar lo que fuese con tal de ver cómo la devoraba entera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y al final llegué el momento. Hice ademán de ir a por un condón pero me dijo que no hacía falta, que me la follase a pelo. Me puso a mil de nuevo, la agarré con fuerza y la llevé hasta el baño. Apoyé sus manos en el lavabo, frente al espejo, y abrí sus piernas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podía ver delante de mi su cara de excitación, sus exhuberantes tetas, su vientre tenso y palpitante. Su pelo empezaba a estar revuelto y su piel llena de marcas de mis dientes, y nuestra imagen en el espejo era el puro reflejo del deseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Por dónde quieres que empiece? - Pregunté antes de hacer ninguna barbaridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por delante - dijo ella, antes de dudar-. No, por detrás. ¡Joder, da igual, por todos lados, pero fóllame ya!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así empezó todo. Primero me la follé por delante, mi polla entrando y saliendo una y otra vez de su empapadísimo coño, una de mis manos apretando sus pechos y la otra torturando su clítoris. Las embestidas eran tan bestias que todo temblaba, ella chorreaba, sus pechos se balanceaban en el espejo y yo cada vez estaba más y más duro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé cuánto tiempo estuvimos ahí sin parar, yo mordiendo su espalda y su nuca, ella clavando sus uñas en mi culo. A veces íbamos más lentos, deteníamos las embestidas y disfrutábamos de una pausa que alargaba nuestro placer. Estuve a punto de correrme un par de veces, pero una retirada a tiempo evitó males mayores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una de nuestras charlas antes de este encuentro, ella me había confesado que le encantaba la idea de que le metiesen un puño. Lo había leído en uno de mis relatos y sólo imaginarlo la excitaba más que otra cosa. No es algo que una le pida a un amante cualquiera, me decía. Supuse que era el momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despacito, como me gusta hacerlo, fui lubricando mis dedos en su boca y coñito, y metiéndolos poco a poco hasta que estuvieron todos dentro. Como el alfarero que sentado en el torno busca hacer la cerámica perfecta, desplegué mis dotes artesanas en su interior. Disfrutó, vaya si disfrutó. Se corrió de tal manera que sus convulsiones me hicieron pensar que iba a sufrir la pequeña muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no, sólo quedó exhausta, o al menos eso pensé yo. Se tumbó bocaabajo y escondió la cabeza en la almohada, lo que interpreté como una invitación a retirarme. Nada más lejos de la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Aún te falta mi culo - me dijo -. Y luego viene mi sorpresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si tras su orgasmo mi polla se había relajado pensando que la misión ya estaba cumplida, al oír aquello se tensó como un arco a punto de dispararse. Sin cambiar de postura vi cómo movía su culo, como haciendo círculos, buscando sin lugar a dudas ponerme enfermo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me agaché hacia su agujero y comencé a lamerlo, metiendo mi dura lengua en su interior hasta que sentí cómo se abría expectante. Escupí en mi mano, lubriqué mi polla y la acerqué a su culo. Entré en su interior. Y dioses, cómo entré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel culo era como un guante. Mi polla se acomodó en su interior sin problemas, sin hacerle daño, pese a su tamaño. O bien le encantaba el sexo anal, o bien estaba esperando este momento con tantas ganas que se abría a mi como si floreciese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzó a gemir, con cada movimiento un poco más fuerte. Al principio iba lento por miedo a hacerle daño, pero al ver cómo disfrutaba me fui calentando y cada vez iba más rápido y más fuerte. La sujeté del pelo con fuerza y la levanté hasta que se puso a cuatro patas sobre la cama. Sus pechos colgaban con una belleza demoledora, y habrían sido la envidia de cualquiera de mis anteriores amantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Follarme aquella gatita a cuatro patas no tenía precio, y cuando sus gemidos se tornaron en gritos de placer y vicio - Fóllame cerdo, creo que llegó a gritar -, aquel momento se ganó un lugar en esta colección de relatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cuando empecé a rugir porque se acercaba el orgasmo, como una mala bestia rabiosa y con los ojos a punto de salirse de mis cuencas, me pidió que me parase y no me corriese dentro de su culo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquello me detuvo por completo, devolvió al ser humano a mi cuerpo y de paso a la habitación. Ella se volvió a tumbar de espaldas y me dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y ahora la sorpresa - en ese punto me tenía intrigadísimo y con la polla a punto de reventar -, fóllate mis tetas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso si que no me lo esperaba. De la larga lista de fantasías cumplidas, esa fue una de las primeras que realicé de joven y desde entonces había dejado de obsesionarme. No muchas de mis amantes tenían suficiente pecho para cubrir mi polla, y para hacer un desastre mejor jugar a otras cosas. Pero aquellos pechos... no podía ser posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El final, el verdadero final, fue cosa suya. Primero estuve encima suyo, luego ella encima mío y al final me corrí llenando de leche sus tetas. Y para ponerme todavía más enfermo, ella se las llevó a la boca y lamió mi blanca esencia de sus pezones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Exhausto yo, y sonriente ella, nos dejamos caer en la cama y respiramos profundamente. Ella estaba llena de mordiscos y yo de arañazos, nuestro pelo revuelto, la ropa tirada por la habitación y las copas tal y como las dejamos tras el primer sorbo. Me sentía satisfecho. Iluso de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerré los ojos, pero antes de que pudiese pensar siquiera en perder la conciencia, ella se acercó a mi oído y susurró:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿No tendrás por ahí la cámara, verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrí los ojos como platos. Pero eso ya es otra historia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4652947823683141370-5467167197991613857?l=historiassordidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiassordidas.blogspot.com/feeds/5467167197991613857/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4652947823683141370&amp;postID=5467167197991613857' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/5467167197991613857'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/5467167197991613857'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiassordidas.blogspot.com/2008/01/gatita-espaola.html' title='Gatita Española'/><author><name>El Anacoreta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12681715676460470979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4652947823683141370.post-4248418357686428866</id><published>2008-01-07T13:40:00.000-08:00</published><updated>2008-01-07T14:41:12.795-08:00</updated><title type='text'>No me gusta pegar a las mujeres</title><content type='html'>No me gustan las bofetadas, me traen malos recuerdos. Sólo di una, porque me lo pidieron, y tan pronto la di me arrepentí. Me corta el rollo y es algo que sé que no podría hacer nunca, aunque a veces alguna mujer me lo haya pedido tantas veces y dado tantos motivos que parecía que fuera lo único capaz de excitarla. Lo siento por aquellas a las que le guste, pero no es mi estilo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que me gusta con una mujer sumisa es que no me niegue explorar los límites de su placer. Que se someta a mi no por la violencia, sino por la excitación que le produce estar por completo a mi merced, a mis deseos y mis antojos. Algunas mujeres malinterpretan el sexo salvaje con la violencia física o psíquica, pero no se trata de eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salvaje es que uno de mis dedos empiece jugando con tu coñito, y luego sean dos, y más adelante tres, y que mi lengua pulse una y otra vez ese botoncito que te hace temblar y retorcerte de placer. Esos tres dedos que después serán cuatro y terminarán siendo un puño que te penetra como el capullo de una flor y se abre a la vida dentro de ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salvaje son los diminutos cortes que me haces en el hombro con una hoja de papel, que escuecen como demonios y calmas con tu saliva, apretando tu boca fuerte contra mi piel y lamiendo las heridas que me acabas de producir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salvaje es mi forma de sodomizarte, contigo a cuatro patas y un brazo sujetando mi fuerza tu pelo mientras el otro azota esporádicamente tu culo. Embestidas que te dejarán escocida durante días, y a mi me dolerá cada vez que tenga que ir a mear.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salvaje fue el polvo del otro día en el coche, mientras aquella otra pareja nos observaba envidiosa desde el suyo. Tremendo orgasmo cuyo recuerdo y olor viene a nuestra mente cada vez que volvemos a subir al vehículo, como un ambientador afrodisiaco que termina con tu boca en mi entrepierna en medio de la autopista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salvajes las mamadas que me haces, que te pasas horas perdida por ahí abajo y casi suplicándome que te folle la boca. Nunca nadie había tenido tanta hambre de mi polla y en la vida pensé que se la pudiesen tragar entera, y después sacar la lengua para lamer mis huevos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salvajes nuestras lenguas, que no se cortan a la hora de explorar y cubrir de saliva cada poro de nuestros cuerpos. Dentelladas que dejan marcas, arañazos en la espalda, nubes dispersas en tu pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salvajes los juguetes, las esposas, la fusta, la cuerda y el antifaz. Penetrarte los tres agujeros al mismo tiempo, gotitas de cera caliente en nuestra piel, hielo en la entrepierna. Cuando nos atamos somos más libres que nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salvajes las fotos que me envías al móvil, las fantasías que nos contamos, las aventuras que corremos con otras personas, aunque a veces sólo sea en nuestras mentes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Somos salvajes, pero llenos de vida y no de muerte, como el sexo que nos gusta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4652947823683141370-4248418357686428866?l=historiassordidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiassordidas.blogspot.com/feeds/4248418357686428866/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4652947823683141370&amp;postID=4248418357686428866' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/4248418357686428866'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/4248418357686428866'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiassordidas.blogspot.com/2008/01/no-me-gusta-pegar-las-mujeres.html' title='No me gusta pegar a las mujeres'/><author><name>El Anacoreta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12681715676460470979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4652947823683141370.post-4455631746871021777</id><published>2008-01-06T15:04:00.000-08:00</published><updated>2008-01-06T15:46:08.822-08:00</updated><title type='text'>La Pequeña Muerte</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/vNTRZ31VgiM&amp;rel=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/vNTRZ31VgiM&amp;rel=1" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero que este vídeo le guste a mis nuevas lectoras, a las que agradezco sus comentarios. Gracias a vuestras palabras están volviendo a brotar las mías, tras meses sin escribir por fin hoy he vuelto a hacerlo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4652947823683141370-4455631746871021777?l=historiassordidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiassordidas.blogspot.com/feeds/4455631746871021777/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4652947823683141370&amp;postID=4455631746871021777' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/4455631746871021777'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/4455631746871021777'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiassordidas.blogspot.com/2008/01/la-pequea-muerte.html' title='La Pequeña Muerte'/><author><name>El Anacoreta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12681715676460470979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4652947823683141370.post-672546840965068417</id><published>2008-01-06T11:50:00.000-08:00</published><updated>2008-01-07T16:32:12.348-08:00</updated><title type='text'>Loto Salvaje</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_w_u0c8IKf9E/R4LEbikBlbI/AAAAAAAAAAg/yw21Kw731Eg/s1600-h/loto_salvaje.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_w_u0c8IKf9E/R4LEbikBlbI/AAAAAAAAAAg/yw21Kw731Eg/s400/loto_salvaje.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5152896901078685106" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Mientras nuestros cuerpos chocan el uno con el otro en ese apasionado magreo que precede al coito, Loto Salvaje me susurra al oído: "Quiero hacerte cosas que ninguna otra mujer te haya hecho antes". No tiene que decirme nada más para que mi mente salga disparada hacia mi mayor fantasía, no puede ser posible que vaya a hacerse realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre he sido, según mis amantes, extremadamente morboso. Y con eso me refiero a que no puedo tener, como el resto de los hombres, las típicas fantasías de acumulación de hembras lujuriosas a mi alrededor. Cualquiera se contentaría con el manjar que tengo entre mis manos, una joven asiática aún por desflorar, pero yo debo ir un poco más allá: lo que realmente deseo en este momento es sodomizar a una virgen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando una vez le conté esta fantasía a una de mis antiguas amantes, se sintió ofendida por sentirse excluída al no poder realizarla y me respondió llamándome degenerado y asegurando que jamás la podría llevar a cabo. Y sin embargo, aquí me encuentro, abrazado a una belleza que me ofrece lo que nunca había pensado que llegaría a suceder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo puntualizar que no es nuestra primera cita. Nos conocimos unos meses atrás, en el barrio, cuando un amigo en común nos puso en contacto. Hacía un par de meses que había llegado a España y no conocía a casi nadie, y su dificultad con el idioma la mataba de aburrimiento. Nos presentaron porque los dos hablamos bien inglés y pronto hubo química, nos hicimos amigos y ahí comenzó todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si hay algo que saben hacer bien las mujeres jóvenes es llevar las conversaciones al terreno íntimo, no tardamos en comenzar a hablar de sexo y ahí fue cuando me confesó que era virgen. En Shanghai estudia interna en un colegio de chicas, y aunque nunca ha tenido una experiencia con su mismo sexo, cree que le gustan las mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestras primeras citas consisten en cenas, películas en mi sofá y fiestas nocturnas en discotecas. Una noche me presenta a sus amigas chinas e intenta liarme con una de ellas, pero yo me agarro fuerte a su cintura y no me dejo tentar. Eso debe llamar su atención, porque cuando volvemos a mi casa tardamos segundos en comenzar a besarnos y menos aún en empezar a quitarnos la ropa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no fue esa noche cuando Loto Salvaje se ofreció a mi completamente, esa primera vez no quise pasar de besarla y mis dedos sólo jugaron con su entrepierna. Cuando un hombre que ha pasado los treinta, como es mi caso, tiene la gran suerte de que una mujer de veinte se entregue a él, no es apropiado apresurarse e ir con prisas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí fue cuando me propuse hacer de ese momento algo especial para ella, y decidí esperar a estar completamente seguro de que estaba preparada y no era simplemente un exceso de hormonas y de alcohol. Si la iba a desvirgar quería hacerlo de forma que ella pudiese atesorar un buen recuerdo de ese momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así fue cómo, durante semanas, me dediqué a alimentar su deseo con caricias y besos, con magreos y mordiscos, con sexo oral y pornografía. Me encantaba verla retorcerse de placer mientras devoraba su coñito con una película porno de fondo. Aprendió a gemir de las mejores actrices: Sasha Grey, Belladonna, Hillary Scott, Gauge, Aurora Snow, Lilly Thai... y descubrió que le encanta el porno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella, por supuesto, me lo pedía cada una de las noches, a lo que yo siempre respondí que no era el momento. Al cabo de un mes, accedí a meterle un dedo en su apretado culito, bien untado con su saliva y la mía. También la dejé comerme la polla, aunque aún tardó un par de semanas más en convencerme de que me corriese en su boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supe que había llegado el momento el día que mi lengua se perdió en su culo. Aquella noche llevaba largo rato lamiendo su entrepierna, pasando de jugar con su clítoris a meter la punta de mi lengua en sus más delicados orificios. Se estremecía de placer y sus muslos apretaban mi cabeza con fuerza cuando se acercaba al punto de ebullición. Sentí las primeras convulsiones y decidí parar de golpe y abrazarme a ella, morder su cuello y sus pechos, clavar mis uñas en su espalda. Eso la puso a mil, clavó sus ojos en los míos y después de una pausa me susurró al oído las palabras mágicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hicieron falta más palabras, ni por mi parte ni por la suya, para que el pacto quedase sellado. Ya nos conocíamos lo suficiente como para saber ella en qué estaba yo pensando, y yo en que era la más clara invitación a hacerlo que tendría nunca. Lubriqué bien mi polla y me tumbé tras ella de lado en la cama, en la postura que a una mujer le resulta más cómoda. Abrí bien sus nalgas, apunté al paraíso y con extremo cuidado comencé a entrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo largo de la noche había lubricado bien su entrepierna con sus flujos y mi lengua, y dos de mis dedos habían entrado, primero alternados y al final juntos, en sus dos orificios. Noté como gimió tímidamente cuando entró la cabeza, y me detuve para que se acostumbrase a la sensación antes de introducir el tronco. No es que tenga una polla pequeña y lo que menos quería era hacerla daño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo dejé todo en sus manos, y prontó se acomodó al tamaño y fue entrando más y más, mientras yo mordía su nuca y apretaba con fuerza sus pechos. Comenzó a sentir placer y a moverse más rápido, su coño chorreaba y el flujo resbalaba por sus muslos, y poco a poco cambié mis lentos movimientos por embestidas cada vez más salvajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una de esas embestidas, mi polla se salió y aprovechamos para cambiar de postura. Se puso a cuatro patas y me ofreció su culo mientras se metía los dedos en el mar que bañaba su entrepierna, y como podría alguien resistirse a semejante tentación. Entré en ella y me sentí rey, emperador, césar triunfante en las avenidas romanas. La magnitud de ese momento no la olvidaré nunca, permanecerá grabada a fuego para siempre en mi memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba extasiado mientras me movía dentro de ella, tanto que casi olvido que no era el único sitio que debía penetrar aquella noche. Aún había que ponerle la guinda a ese pastel. Así que aproveché el retroceso de una embestida salvaje para hacer una pausa, cambiar de postura y ponerme un condón. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tumbada de espaldas en la cama, sudorosa y excitadísima, Loto Salvaje levantó su pelvis hacía mí abriéndose de piernas y mirándome con rasgados ojos de lujuria. Pero dejando a un lado a la bestia que hasta ese momento se había apoderado de mi ser, y sin acercar siquiera mi polla a su coñito, me acerqué a sus labios y deposité en ellos un delicado beso. A ese ósculo siguió otro en su mejilla, y otro en su cuello, y fui bajando hacia su pecho con mi cuerpo siempre a unos centímetros del suyo, pero sin llegar a tocarla nada más que con mis labios. Al alcanzar sus pechos comencé a subir de nuevo por su cuello, su mejilla, su boca... y ahí me fundí con ella en un apasionado beso que culminó con mi polla entrando en la húmeda funda que tanto la esperaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que ninguno de los dos podrá olvidar este momento. Ella por ser su primera vez, yo porque bien podría ser la última. No es que hayamos dejado de follar después de eso, pese a que sabemos que la relación tiene fecha de caducidad porque volverá a su país dentro de un tiempo, seguimos mucho más activos que antes. Ahora corremos a jugar en la cama por las noches, y cuando necesito excitarme sólo tengo que pensar en esa primera vez para ponerme a mil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero como bien he dicho, bien podría ser mi última vez. Cuando ella se vaya, después de haber saciado mi hambre para una larga temporada y cumplido mi más lasciva fantasía, no me importaría morir en mi cama con la sensación de haber experimentado el Cielo en la Tierra. Aunque si os he de ser sincero, me excita pensar que no puedo ni imaginar qué lujuriosa aventura vendrá a continuación.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4652947823683141370-672546840965068417?l=historiassordidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiassordidas.blogspot.com/feeds/672546840965068417/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4652947823683141370&amp;postID=672546840965068417' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/672546840965068417'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/672546840965068417'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiassordidas.blogspot.com/2008/01/loto-salvaje.html' title='Loto Salvaje'/><author><name>El Anacoreta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12681715676460470979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_w_u0c8IKf9E/R4LEbikBlbI/AAAAAAAAAAg/yw21Kw731Eg/s72-c/loto_salvaje.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4652947823683141370.post-6457642600283991182</id><published>2008-01-05T00:00:00.000-08:00</published><updated>2008-01-08T01:18:39.667-08:00</updated><title type='text'>in your face</title><content type='html'>"Ven aqui", te digo mientras acerco tu cabeza a mi polla, a punto de estallar en ese poderoso orgasmo que llevas un rato trabajándote sólo con las manos. Mi semen lleva acumulándose durante todo el día para que la corrida sea más espectacular: todo está en la preparación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Cierra la boca y abre los ojos". Aunque lo parezca, no quiero correrme en tu boca, sino en tu cara. Sé que te encanta saborear mi lechecita, pero hoy te tengo reservada una sorpresa especial. Me miras sin saber lo que te espera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Ya viene", aviso con antelación para que te prepares, y descargo. Recibes cada uno de los chorros sin parpadear siquiera, obediente como siempre. Uno tras otro alcanzan tu cara y se esparcen por ella, bañándola de blanco. Mi esperma chorrea por tu mentón, tu nariz, tu frente y tus mejillas: el maquillaje de tus ojos como lágrimas negras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Y ahora, la sorpresa", sonrío mientras lo digo y alcanzo con mi mano una cucharita que esperaba paciente este momento. Me miras y se te iluminan los ojos, adivinas lo que voy a hacer, tu sonrisa te delata. Lentamente deslizo la cuchara por tu rostro recogiendo mi semilla en ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Abre la boca", y ahora sí, mi cuerpo entra tu cuerpo. Verte saborearlo y pedir más hace que me corra de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_w_u0c8IKf9E/RldgCQ6GZlI/AAAAAAAAAAM/_FdRvkwZkpM/s1600-h/in_your_face.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_w_u0c8IKf9E/RldgCQ6GZlI/AAAAAAAAAAM/_FdRvkwZkpM/s400/in_your_face.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5068625497643443794" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4652947823683141370-6457642600283991182?l=historiassordidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiassordidas.blogspot.com/feeds/6457642600283991182/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4652947823683141370&amp;postID=6457642600283991182' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/6457642600283991182'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/6457642600283991182'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiassordidas.blogspot.com/2007/05/in-your-face.html' title='in your face'/><author><name>El Anacoreta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12681715676460470979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_w_u0c8IKf9E/RldgCQ6GZlI/AAAAAAAAAAM/_FdRvkwZkpM/s72-c/in_your_face.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4652947823683141370.post-831376320031539754</id><published>2008-01-04T00:01:00.000-08:00</published><updated>2008-01-08T01:20:27.101-08:00</updated><title type='text'>Mi Lolita</title><content type='html'>Para entender a Nabokov tienes que haber tenido a tu propia Lolita, de lo contrario tan solo estás leyendo. Conocí a mi Lolita cuando ella tenía 12 años. Su familia se había mudado a mi ciudad no hacía mucho y yo era uno de los mejores amigos de su padre, con el que compartía diversos vicios. Durante aquel primer año no la vi más que como la hija de un amigo, una niña que comenzaba a dar sus primeros pasos por el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ocasiones su padre pasaba a visitarme después de recogerla del colegio y la dejaba sentada en mi sofá mientras él se escondía en el lavabo a pintarse unas rayas. Por aquellos tiempos mi amigo estaba completamente enganchado a la cocaína y consumía varios gramos a la semana, y para evitar problemas con su mujer escondía la droga en mi casa. Así que era frecuente que al menos un par de veces por semana se dejase caer por mi casa, tras salir del trabajo y recoger a su hija del colegio, para recoger una de las dosis que había preparado previamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras él se drogaba, Lolita se sentaba en mi sofá y, en lugar de ponerse a ver la tele, se quedaba mirando cómo yo trabajaba en mis diseños. Nunca nos costó hablar, desde un primer momento nos entendimos y siempre andaba cargada de preguntas que a mi me encantaba responder. Y así pasamos ese primer año, hasta que llegó el verano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lolita tenía ya 13 años, y las formas de niña empezaban a dejar paso a las de mujer. Eso lo descubrí un día que, estando en su casa, me llamó desde su habitación y cuando llegué me la encontré con sus pechos al aire, cambiándose de ropa. Me sorprendí y me giré tan rápido como pude hasta que se terminó de cambiar, completamente perturbado por lo que acababa de ver. Todavía estaba grabada la imagen de su cuerpo en mis pupilas cuando me avisó de que ya se había cambiado y si podía mirarle una cosa del ordenador. Reaccioné como pude e intenté no darle importancia, pero cuando me senté en el ordenador y vi mi nombre y el suyo juntos en el protector de pantalla me volví a quedar de piedra. Lo desactivé sin decir nada y me puse a solucionarle su problema de conexión. Y ahí fue cuando, para terminar de rematarme, me pregunta por mi vida sentimental. Salí al paso, no recuerdo cómo, y conseguí volver al salón con su padre sin más sobresaltos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegué a mi casa esa noche intentando convencerme de que no había sido más que una serie de coincidencias, y me pasé la semana siendo el hazmerreír de mis amigas por pensar que mi Lolita no me estaba lanzando un ataque tan directo como una pedrada en la cabeza. Todas coincidieron en que estábamos en terreno peligroso y decidí pasar el verano alejado de su casa, dejando que fuese su padre el que visitase la mía. Pensé que como ella ya no tenía clases podría esquivarla con esa treta, pero mi Lolita es lista y no se iba a rendir tan fácilmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tardó una semana en robarle a su padre mi dirección de msn y añadirme a sus contactos. Tímida al principio, fue cogiendo poco a poco confianza y cada vez hablábamos más. Yo intentaba no darle cancha y a veces hasta le quitaba la admisión, pero ella se iba al ordenador de su padre y me reprendía por ello. Terminé escuchando sus intimidades y confesiones, como que quería perder la virginidad. La fruta del pecado me pedía un mordisco, pero resistí la tentación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la llegada del nuevo curso y sus hormonas disparadas no tardó en echarse noviete y perder con él la virginidad antes de los 14 años. Me lo contó en contra de mi voluntad, con pelos y señales, así como la humillación que sintió cuando el chico la dejó poco después. Para animarla me la llevé un día de compras, a petición suya, y pasamos una tarde estupenda cogidos de la mano. Todo muy formal hasta que, al pasar frente a una joyería, me insinúa que a cambio de cierto collar no le importaría pagarme con carne. Me quedo de piedra, de nuevo y como pocas veces me he quedado en mi vida, pensando en alguna forma de enfrentar el comentario. Nuestras manos juntas, mi mirada clavada en la suya y yo sin saber qué responder durante unos segundos, hasta que llegó la Divina Providencia al rescate. Un amigo y su mujer, también de compras, aparecen justo en ese momento y me sacan de mi bloqueo mental con su saludo. Yo sigo de piedra, sin saber qué decir, de la mano de una adolescente que está poniendo a prueba de qué estoy hecho. Pienso en lo maravillosa que es la sincronicidad, sonrío, saludo y les presento a la hija de mi amigo. Cuando se van me siento sucio. Volvemos a casa casi sin cruzar palabra, y por supuesto ignorando tanto el incidente como su insinuación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un par de días después me hace una visita sorpresa. Llega sola a mi casa, tras salir del colegio, sin su padre ni nadie que la acompañe, y se va directa hacia el sofá. Se deja caer en él, a mis espaldas, y en cuanto me giro veo que se ha tumbado de manera que su falda de colegiala deja ver sus braguitas. Me clava su mirada y me dice que se aburre, que quiere que la lleve de fiesta. Le digo que de fiesta no, pero que si sus padres están de acuerdo puedo llevarla a mi siguiente rodaje. Se emociona con la idea y con la excusa de ver a su padre para pedirle permiso la llevo a su casa. En mi interior sabía que el tema se me estaba yendo de las manos y que necesitaba un plan para evitar que la cosa llegase a mayores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco antes del rodaje me compré una cámara nueva y durante otra de sus visitas en solitario me pide que la fotografíe con ella. No me parece mala idea y quedamos para el fin de semana. Su mirada denota cierto triunfalismo, como la de un cazador que sabe que tiene a su presa en el punto de mira. Pero esta vez consigo reaccionar a tiempo y para cuando llega el fin de semana tengo la contramedida perfecta para cualquiera de sus ataques. Se presenta en mi estudio realmente arrebatadora, con un vestido de noche que acentúa su busto y su trasero, revelándola como una Venus en todo su esplendor. Una sirena de quince años que habría sido mi perdición de no haberme llevado a su padre como ayudante de rodaje. Pero aún con su padre cerca de nosotros, aprovechó cada momento en que él no miraba para regalarme poses por las que cualquier fotógrafo habría matado. El millar de fotos de ese día y el nuevo guardaespaldas que me acompañaba a los rodajes mantuvieron a mi Lolita en estado latente el tiempo necesario para terminar bien el trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gota que colmó el vaso llegó poco después, cuando una noche me abrió una ventana en el chat para pedirme ayuda. Había estado tonteando con una amiga por un canal de contactos y un tipo las había amenazado con hacer público un vídeo donde se las veía besándose. Antes de que pudiese darme cuenta me estaba mandando dicho vídeo para que le diese mi opinión, y ahí estaba yo de nuevo entre la espada y la pared sin saber cómo reaccionar. Al final resultó que lo grabado no era para tanto, nada más que un sensual beso entre dos adolescentes. Nada de lo que avergonzarse por su parte, aunque yo lo borré de mi disco duro porque para mí si que resultaba embarazoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y qué hacía mi Lolita con una amiga suya, un fin de semana por la noche, compartiendo vídeos tórridos en canales de contactos? Pues como toda adolescente, mentir a sus padres. Ellos pensaban que estaba en casa de su amiga durmiendo y se habían ido a pasar el día fuera, pensando que su hijita estaba en buenas manos. Pero cuando ella y su amiga, vestidas para devorar hombres, se presentaron en mi casa de madrugada con ganas de fiesta, lo primero que vino a mi cabeza fue que su padre me iba a matar si se enteraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí estaba yo, con el pantalón del pijama y sin ropa interior debajo, con esa erección de caballo que me atormenta en las noches solitarias, recibiendo a dos golfillas que momentos antes se estaban besando lujuriosamente en mi monitor. Tuve que respirar hondo, muy hondo, y recurrir a toda mi disciplina para calmar mi erección y decirles que no me parecía apropiado lo que estaban haciendo, y que lo mejor era que las llevase de nuevo a su casa. Y así lo hice, primero dejé a mi Lolita en su casa y luego a su amiga, logrando evitar que mi fierecilla hiciese algún último intento a la desesperada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente decido marcharme unos días a mi casa de la playa y me paso el resto del año esquivándola. Además, me estoy acostando con una de mis amigas y está extremadamente celosa de Lolita. Durante estos meses y por el mismo motivo, mi relación con su padre se enfría y dejan de venir a visitarme. Dejo las drogas, entre ellas msn, y al menos por unos meses acaricio una vida normal, sin sobresaltos. Pero pasa el verano y con el otoño vuelve mi decadencia: de nuevo solo, regreso a la caverna del anacoreta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelven las drogas, vuelve su padre y vuelve Lolita. En mi ausencia su padre se ha desmadrado y su consumo es tan preocupante que a los dos meses decido que dejo la coca de una vez por todas. Seguiré siendo su almacén de drogas y podrá visitarme de nuevo siempre que quiera, pero me mantendré alejado del consumo. Acababa de romper la barrera de los treinta y ya me cansaba la rutina de volver a casa borracho y completamente drogado sólo porque no había nadie esperándome en ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo mejor es que volvió Lolita, completada su transformación en mujer y habiendo hecho ya la paz con sus hormonas. Un nuevo novio, dos años menor, le había regalado el collar que ella me pidió como pago por su cuerpo. La noté dolida conmigo, pero ni distante ni rencorosa. No tardó ni una semana en retomar su costumbre de hacerme visitas sorpresa. Tomaba al asalto mi sofá y se dejaba caer en él, jugueteando con un chupete a mis espaldas mientras yo trabajaba. Los fines de semana venía con su novio a visitarme y pasábamos horas hablando los tres. Una noche, aprovechando una visita de su novio al lavabo, me soltó que le daría mucho morbo que les grabase follando. Aquel comentario ya me pareció demasiado, y la reprendí por mencionar siquiera algo así, puesto que eran menores y esa idea estaba fuera de lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo estuvo calmado durante un par de meses, hasta que se acercó su decimosexto cumpleaños. Faltaba poco menos de un mes cuando un día me vino a visitar y desde mi sofá me confesó que estaba pensando en dejar a su novio. Que necesitaba alguien de más edad, con más experiencia en la vida y que se preocupase realmente por ella y no por sus amigos. "Ni siquiera sabe follarme", remató. El discurso sobre el amor con el que intenté convencerla de que no era buena idea dejarle tan pronto no funcionó. Al día siguiente, rompió su relación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy es el día de su decimosexto cumpleaños. Si estoy escribiendo esto, es porque necesito poner en orden mis ideas para no cometer lo que podría ser un tremendo error. Hasta hoy he conseguido evitar sus arremetidas, he esquivado sus ataques como he podido y estoy seguro de que me he puesto límites en este asunto que la mayoría de hombres que conozco no habrían dudado ni un segundo en traspasar. Llevo un año sin tocar a una mujer, encerrado en mi castillo y haciendo penitencia, como buen anacoreta. Y por si no era suficiente castigo al que me someto por los errores de mi pasado, peores son las pruebas que encuentro por el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta mañana, al felicitarla, me ha dicho que tiene pensado hacerme una visita esta tarde. Quiere de mí un regalo especial, que la fotografíe desnuda. Me dice que no hay nada que pueda hacer para convencerla de lo contrario, que quiere que ese sea su regalo y que esta vez me lo va a poner realmente difícil. Me gustaría ser lo suficientemente inocente para no entender en su justa medida ese último comentario suyo antes de colgar. Sé que viene hacia aquí, llegará en un par de horas. Y también se que esta vez viene a reclamar lo que quiere como suyo. Intentaré resistir, como siempre. Pero, sinceramente, hoy no estoy seguro de poder detenerla.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4652947823683141370-831376320031539754?l=historiassordidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiassordidas.blogspot.com/feeds/831376320031539754/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4652947823683141370&amp;postID=831376320031539754' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/831376320031539754'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/831376320031539754'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiassordidas.blogspot.com/2007/05/mi-lolita.html' title='Mi Lolita'/><author><name>El Anacoreta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12681715676460470979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4652947823683141370.post-7411813581229526580</id><published>2008-01-04T00:00:00.001-08:00</published><updated>2008-01-08T01:20:11.290-08:00</updated><title type='text'>morir follándote</title><content type='html'>cuando nos volvamos a ver te voy a follar hasta desangrarme, hasta que reviente mi sexo y mi cuerpo yazca muerto junto al tuyo. quiero exhalar mi último aliento corriéndome dentro de ti, que termines con mi vida por fin en un último polvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_w_u0c8IKf9E/Rldhkw6GZmI/AAAAAAAAAAU/bd4FBDBEmh0/s1600-h/oshima0.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_w_u0c8IKf9E/Rldhkw6GZmI/AAAAAAAAAAU/bd4FBDBEmh0/s400/oshima0.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5068627189860558434" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4652947823683141370-7411813581229526580?l=historiassordidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiassordidas.blogspot.com/feeds/7411813581229526580/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4652947823683141370&amp;postID=7411813581229526580' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/7411813581229526580'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/7411813581229526580'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiassordidas.blogspot.com/2007/05/morir-follando.html' title='morir follándote'/><author><name>El Anacoreta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12681715676460470979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_w_u0c8IKf9E/Rldhkw6GZmI/AAAAAAAAAAU/bd4FBDBEmh0/s72-c/oshima0.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4652947823683141370.post-5491898135136391828</id><published>2008-01-03T00:00:00.000-08:00</published><updated>2008-01-08T01:20:52.590-08:00</updated><title type='text'>Bonito show</title><content type='html'>- ¿Y nos va a ver mucha gente? - pregunta ella mientras se arrodilla en la cama, completamente desnuda, y yo le voy poniendo el antifaz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Cientos de hombres, y quizá alguna que otra mujer - respondo. Para nuestro segundo encuentro hemos decidido ir un paso más allá. Me he puesto mi máscara de cuero y he preparado una videocámara para retransmitir la sesión a través de un canal de videochat. No hemos avisado a nadie, pero nos va a ver mucha gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella oculta su rostro tras un antifaz de cuero, y chorrea tanto antes de empezar que tengo que masturbarla un par de veces para que se relaje. Poco antes de encender la cámara esposo sus manos a su espalda: está preciosa allí de rodillas, tan indefensa, tan entregada y tan sumisa que parece sacada de un cuento. Puse música: Smack my bitch up.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llevo puesta la máscara de cuero no soy precisamente dulce: no puedo besar ni morder, tengo que calentar a mi amante sumisa de otra forma. Me acerco a ella, agarro con fuerza su pelo y dirijo su boca hacia mis huevos. Ella entiende lo que le estoy pidiendo y comienza a lamer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A medida que avanza la música ambos nos aceleramos, ella deja de chupar mis huevos y empieza a comerse mi polla. Como tiene las manos atadas a la espalda tengo que sujetar su cabeza con una de las mías, mientras con la otra abofeteo su cara. Se enciende como una zorra y cada vez traga mi polla con más fuerza, llegando incluso a atragantarse un par de veces con ella, teniendo que parar a respirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No te ahogues, putita, que aún nos queda mucha noche por delante - en la red las cosas se comienzan a calentar, algunos han visto ya lo que está emitiendo nuestra webcam y están preguntando si es un vídeo. Escribo "Not a vid" en un papel mientras ella recupera el aliento y lo muestro al objetivo. La gente comienza a encenderse, piden verla de cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La levanto y la acerco a la cámara, muestro su culo y su coño. Abro sus piernas y meto un par de dedos entre sus mojadísimos labios. Empiezo a follarla con mis dedos, metiéndolos cada vez más y más rápido, hasta que ella comienza a gemir avisando de que se viene. Paro entonces y le doy la vuelta para mostrar su culo a cámara. Un par de cachetes para ruborizarlo y abro bien las nalgas para enseñar su agujero negro, el lugar donde se colapsan el tiempo y el espacio. Meto un dedo, muy lentamente, recreándome en cada recodo, para luego sacarlo y dárselo a lamer. Suena Extremoduro, Su culo es miel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Repito la misma operación que con su coño pero mucho más despacio, hasta que se pone como una moto y comienzan a temblarle las piernas. - Fóllame duro, cabrón, no me hagas sufrir así - la muy zorra parece que vaya a llorar de tanto placer que está sintiendo. Ya que no puedo mojarlo con saliva, echo un poco de lubricante en mis dedos para facilitar la tarea de entrada y paso a follarla con dos dedos. Se enciende mucho más. - Así, así, perfecto, no pares - repite sin parar, entre gemidos y grititos de placer. - ¿Les está gustando a los de Internet? - es mucho más zorra de lo que pensaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin dejar de bombear con mis dedos en su culo echo mano al vibrador y lo enciendo, lo lubrico y lo dirijo a su coñito. Durante un rato la follo por los dos lados para disfrute de los usuarios del canal, que no paran de hacer pedir que me la folle, pero tengo en mente algo mejor. Acelero el bombeo hasta que comienza a gritar como una cerda a la que están sacrificando. Sus rodillas tiemblan y sus muslos parecen flanes, y yo maldigo tener los dientes atrapados tras la máscara de cuero y no poder morder ese maravilloso culo que está a punto de estallar como un volcán ante mis ojos. Su orgasmo es tremendo, despiadado, un chorro de flujo sale disparado de su interior y el movimiento del vibrador lo hace salir propulsado como si hubiésemos descorchado una botella de champagne, salpicando mi máscara, la cámara y la pantalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus piernas quedan chorreando, pero no la dejo detenerse a respirar. Tras sacar el consolador de su coño lo dirijo hacia la entrada de su culo, donde ya están dos de mis dedos - No, espera un momento, ve con cuidado por favor - gime pidiendo algo que en realidad no quiere que le de.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tranquila, no te dolerá - miento mientras lubrico un poco más el vibrador, a pesar de que ya está chorreando con sus flujos, y comienzo a introducirlo entre los dedos que tengo enterrados en su agujero. Mis dedos actúan como palanca y la forma especial del juguete hace que la punta entre en un santiamén. En cuanto nota como ésta se abre paso en su interior, la muy zorra lanza un grito gutural y empuja hacia atrás con todas sus fuerzas, clavándose del todo el aparato y mis dedos, dilatándose hasta que parece querer tragarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de aquí pierdo el control. Me calienta tanto ver como disfruta la muy puta que mi cerebro vuelve a un estado animal y me lanzo a meter mi polla en ese culo. Dejo el consolador dentro, y follarla con él me produce mucho dolor, pero ya no me importa nada excepto descargar mi leche dentro de ella. Pierdo la noción del tiempo y de sus palabras, no sé lo que me está diciendo, si me pide que pare o que la folle con más fuerza. No se si pasan minutos o horas, me olvido de la cámara y de la música y no me detengo hasta que mi polla está complétamente flácida y no consigo volverla a meter. El consolador cae también, sus pilas se agotaron hace rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me habré corrido cuatro o cinco veces, y la leche sale de su culo abierto y enrojecido. Ha pasado un minuto desde que salí y aún permanece abierto, pudiendo verse el interior. Sus nalgas están enrojecidas y cubiertas de la misma mezcla de flujos que empapa sus muslos, su vientre y toda la cama. Sus muñecas, todavía esposadas, están tan enrojecidas que seguramente mañana tenga marcas de recuerdo. Cuando recupero el aliento y me ubico en el tiempo y el espacio me doy cuenta de que la cámara se apagó hace horas y de que ella no dice nada, parece inconsciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acerco a su rostro, oculto entre cojines: tiene los ojos cerrados, el antifaz se perdió por el camino. Me asusto, puede que esto fuese demasiado para ella y temo que haya perdido el conocimiento. En ese momento, su voz me rescata de mis temores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Uf, ahora déjame descansar un rato, cabrón. Y quítame las esposas - su voz suena más cansada que dolorida, lo cual me alivia. Se las quito, me quito la máscara y me quedo mirándola en silencio hasta que nos dormimos. Bonito show.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4652947823683141370-5491898135136391828?l=historiassordidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiassordidas.blogspot.com/feeds/5491898135136391828/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4652947823683141370&amp;postID=5491898135136391828' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/5491898135136391828'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/5491898135136391828'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiassordidas.blogspot.com/2007/05/bonito-show.html' title='Bonito show'/><author><name>El Anacoreta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12681715676460470979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4652947823683141370.post-7065538471007692200</id><published>2008-01-02T00:01:00.000-08:00</published><updated>2008-01-08T01:22:20.126-08:00</updated><title type='text'>Primera Cita</title><content type='html'>Era cerca de la hora del lobo de la noche del alma cuando mordí su nuca por primera vez. Mis dientes se aferraron a su cuello abriendo paso a mi lengua lasciva, mis dedos danzando por las curvas bajo su ropa hasta encontrar sus pezones como espadas en alto. Como una gata en celo, frotó su culo contra mi entrepierna, cada vez más duro yo y más mojada ella. Suena Closer, de Nine Inch Nails, y nuestros cuerpos laten al ritmo de la batería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo había comenzado horas antes, en un bar que ambos acordamos como territorio neutral. Un par de copas le pusieron cara a los nombres y el alcohol deshizo el hielo, dejando paso a las risas y las miradas. El sitio se fue llenando y nuestros cuerpos, cada vez más juntos, decidieron que no era necesario esperar a que cerrase el local. Salimos de allí con la urgencia de los que saben lo que viene a continuación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El frío nos hizo juntarnos hasta llegar al parking, y al montar en el coche nos empezó a sobrar ropa. El viaje hasta casa era algo largo y nuestras bocas no estaban para esperar mucho, así que nos mordimos un rato antes de arrancar. Tan pronto llegamos a la autopista, una de mis manos se acerco a su pierna y empezó a acariciarla. Ella se dejó hacer, abriendo sus piernas a modo de invitación, y mi mano subió hasta su entrepierna. Noté la textura de sus bragas y la hendidura de sus labios, y ella se arqueó hacia adelante frotándose contra mi mano. Abrí su pantalón en la oscuridad e introduje mi palma por sus braguitas, buscando a ciegas, hasta encontrar el interruptor. Cuando uno de mis dedos llegó a su humedad y se introdujo entre sus labios presionando su clítores, ella se estremeció y gimió de forma lasciva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Quítate el pantalón. - se lo pedí completamente poseido por el deseo, fue más un aviso que una petición: era eso o arrancárselo. Ella no lo pensó dos veces y se lo sacó de un rápido movimiento, quedándose sólo con sus braguitas, que apartó a un lado para enseñarme unos labios chorreando y un clítoris a reventar. Reduje la velocidad y lancé mi mano hacia su coño, dos de mis dedos entraron en su interior con una facilidad que me dejó asombrado. Estaba completamente mojada, saqué mis dedos empapados en flujo y los dirigí a su boca. Ella se lanzó sobre ellos con ansia en los ojos, lamiéndolos mientras me miraba con cara de sumisa. Pasé el resto del viaje jugando a follarla con mis dedos, entrando y saliendo de su coñito y de su boca. Hizo un par de intentos de acercarse a mi polla, pero aparté sus manos de mi hasta llegar a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se volvió a poner el pantalón mientras yo aparcaba, y después se quedó jugando un rato con mis gatos en el porche hasta que la invité a entrar. Nos quitamos los abrigos, serví un par de copas y puse música. Nos reimos, jugamos con los hielos y nos comimos las bocas. Nos acercamos más, y más aún, y entonces empezó a sonar Closer. Ahi fue cuando mordí su nuca por primera vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé qué hicimos con la ropa, pero antes de darnos cuenta ya no la teníamos y yo estaba lamiendo su culito mientras ella, a cuatro patas, se frotaba el coño con los dedos y me pedía que la follase. No quise empezar por su mojadísimo coño, de momento, así que acerqué la punta de mi polla hasta la deliciosa flor de su culo, escupí en dos de mis dedos y mojé con saliva su agujero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Abrete bien el culo, con las dos manos - y así lo hizo, arqueando su lomo y alzando sus caderas. Con una mano dirigía el camino de mi polla mientras la otra sujetaba con fuerza sus hombros para evitar una pronta retirada. Encontré la entrada, presioné con suavidad hasta que empezó a avanzar la punta y cuando ella gimió confirmando mi intrusión, lancé mis caderas adelante clavándole de un solo golpe la mitad de mi miembro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ayyyss!!! Cabrón, ve con más cuidado!!! - tras lanzar otro grito de dolor y un par de maldiciones, separó con más fuerza sus nalgas y mi polla entró casi hasta el fondo. - ¡Así, fóllame fuerte, cabrón! - a medida que yo bombeaba ella movía sus caderas clavándose contra mí, cada vez con más rabia. La sujeté del pelo con fuerza y lancé una nueva embestida, esta vez abriéndome paso hasta el fondo de culo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Permanecimos así durante largo rato, golpeando nuestras caderas con fuerza y rabia mientras yo tiraba de su pelo y ella me maldecía, sus dedos entrando y saliendo con frenesí de su coño, encontrándose con mis huevos en cada embestida. Al final se corrió entre gritos una o dos veces, y como yo no desfallecía, cansada de tanto vaivén, decidió sacarme de su interior hasta recuperar el aliento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Déjame descansar un poco - dijo mientras yo desaparecía por las escaleras. Cuando volví la encontré casi dormida, descansando boca abajo con las piernas abiertas. Todavía chorreaba. Sin decirle nada, puse en sus manos un antifaz de cuero y sonreí. Ella entendió y sonrió a su vez, se incorporó y se puso el antifaz. Cogí las esposas y le esposé las manos a su espalda. Al hacerlo aproveché para morder su cuello. Sus pezones estaban duros. Su boca nerviosa me buscó a ciegas para morderme, pero la esquivé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le pedí que bajase la cabeza hasta que estuvo a la altura de mi polla. Cuando llegó hasta ella empezó a besarla, pero como no podía cogerla con las manos ni la veia, a veces se le escapaba y tenía que buscarla de nuevo. Dejé que jugase un rato al ratón y al gato con ella, y me dediqué a jugar yo con sus pechos. Los apretaba, pellizcaba los pezones y tiraba de ellos. Al final subi mis manos hasta su cabeza y la sujeté con fuerza. Mi polla estaba dentro de su boca, y cuando ella hizo ademán de sacarla presioné con fuerza, clavándome en su garganta. Empecé a follarme su boca despacio, entrando y saliendo cada vez más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ella le gustó el juego y se tumbó boca arriba, pero esta vez en su búsqueda no encontró mi polla sino mis huevos. Mientras los lamía gemía viciosa, hasta el momento parecía estar disfrutando del juego. Saqué las bolas thailandesas y empecé a meterlas en su culito, una a una. Se retorció de placer, esta vez al ritmo de WhiteZombie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin sacar las bolas de su culo le abrí las piernas y me clavé en su coño. Entró sin problemas en su lubricadísimo agujero, y bombeé como una mala bestia hasta que se corrió una y otra vez, saliéndose las bolas durante su segundo orgasmo. Como todavía no me había corrido yo aún estaba fresco, así que aproveché su indefensión para llevar el juego un poco más lejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saqué un vibrador y lo activé a plena potencia dentro de su coñito, volví a ensalivar la punta de mi polla y empecé a follar su culo como un cabrón. Golpeé con fuerza hasta descargar en su interior un chorro de leche ardiente, pero no me vacié. Ella gemía y temblaba, estremeciéndose en un limbo entre placer y dolor. Me puse uno de mis guantes de cuero y metí uno de mis dedos en su coño. Suspiró con placer, me lo tomé como una invitación y metí otro dedo, y otro, hasta que entraron cuatro y comencé a hacer presión con el pulgar para meter el puño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el puño enguantado entró y ella me sintió comenzó a retorcerse presa de una lujuria extrema. Mi puño se movia con fuerza en su interior, golpeando las paredes de su vientre como si la estuviese follando el mismísimo demonio. Al final se corrió con un desgarrador grito y apartó su cuerpo de un salto, sacando de golpe mi puño y quedando sin sentido por el shock. Vacié mis huevos sobre ella cuando ya estaba inconsciente, esparciendo mi leche por su pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se despertó en la cama, sin antifaz ni esposas, y con los bajos completamente doloridos. Un mordisco adornaba su pecho, y sus nalgas todavía estaban rojas por los cachetes. Yo estaba despierto, así que me froté contra su espalda hasta que llamé su atención y se giró hacia mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Estás lista para otra sesión? - pregunté, con una sonrisa de oreja a oreja en mi rostro. Su respuesta fue un guiño, y volvimos a empezar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4652947823683141370-7065538471007692200?l=historiassordidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiassordidas.blogspot.com/feeds/7065538471007692200/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4652947823683141370&amp;postID=7065538471007692200' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/7065538471007692200'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/7065538471007692200'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiassordidas.blogspot.com/2007/05/primera-cita_18.html' title='Primera Cita'/><author><name>El Anacoreta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12681715676460470979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4652947823683141370.post-7920637040664495779</id><published>2008-01-02T00:00:00.000-08:00</published><updated>2008-01-08T01:21:47.478-08:00</updated><title type='text'>Mediodía Caliente</title><content type='html'>Me despierta un SMS suyo: "¿Pero no habías prometido portarte bien? Ya me has calentado para toda la mañana". Y ella a mí, pienso para mis adentros mientras dudo si contestar de inmediato o masturbarme antes. Me decido por lo primero, pero no dejo de tocarme mientras escribo: "Llevamos demasiado tiempo sin follar, nos vamos a salir de nuestra piel. Hagámoslo de una vez, desnudémonos y demos rienda suelta a nuestros sexos". Me masturbo pensando en lo que pasará si la respuesta es positiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me imagino mi leche salpicando su cara, su boca ávida de vicio lanzándose sobre mi polla y tragándola hasta que topa con el fondo de su garganta, no demasiado profunda todavía. Imagino su lengua recorriendo mis huevos, bajando por el perineo hasta llegar a mi culo, que moja llevándome al más profundo deleite. Mientras una mano me masturba, la otra aprisiona unos huevos que entran y salen de su boca. Mi glande está a punto de estallar cuando llega su respuesta: "Ni lo sueñes". Lástima, estaba en ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabiendo que tras tal bajón es imposible reanudar la actividad de inmediato me dirijo a la ducha, donde a base de agua fría consigo que baje el primer calentón, pero mis pelotas siguen hinchadas, llenas de esperma queriendo salir. Tras la ducha me siento a trabajar, y ella no tarda en aparecer. Por supuesto, esquivando el tema, hablando de trivialidades cuando ambos sabemos que todo lo que pasa por nuestras mentes es follar como salvajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero al final no puedo evitarlo. No se cómo una de sus frases despierta la bestia en mi entrepierna. Acaricio al dragón intentando dormirle pero el resultado es el contrario: ya no puedo evitar mencionárselo, necesito apaciguar a mi animal de alguna forma. "Me voy a masturbar", le suelto sin miramientos en medio de una charla cualquiera. "Cabrón, ya me has calentado otra vez", me responde adelantándose a mis expectativas. "Pues ya sabes, haz como yo". Y ahí estamos de nuevo, pajas y fotos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos horas más tarde, esta vez si. Sale a comer y la recojo en mi coche un par de calles más abajo. "¿Buscamos un hotel?", pregunta ella. "No, vamos a casa", digo yo. Siento que se preocupa un poco. "¿Estás mojada?", le pregunto mirando su falda. Hasta que no salgamos de la ciudad no me cogerá de la mano, por si nos ve alguien. "Estoy chorreando", me dice ella. Mi respuesta no puede ser más intencionada: "Quítate las bragas".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Me muero de ganas de chupártela", me dice mientras cruzamos el túnel que nos saca de la ciudad. Mi mano empieza a hacer excursiones bajo su falda, y mis dedos tiemblan al sentir su humedad. Ella me mira con cara seria, escrutándome, como si no intuyese mis intenciones pese a que las conoce de sobra. Busco su clítoris, la entrada a su vagina y, sin pedir permiso, le meto un dedo. Ella cierra sus ojos y echa su cabeza hacia atrás. Le meto dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a casa ya casi ha tenido un orgasmo. Su clítoris está hinchado, pidiendo a gritos que rebajen su hinchazón a lametazos, y por supuesto no puedo resistirme a calmar su calentura, que sólo puede ser comparable a la mía. Siento como dentro de mi pantalón mi bestia pide a gritos salir, un titán encadenado que espera ser liberado para destrozar el paraíso de su monte de Venus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se corre, si, un orgasmo largo e intenso que la hace sentir abandonar su cuerpo... pero vuelve, y entonces corre a por mí y me arranca la ropa mientras me come a mordiscos. Ahora es su turno de dar placer, y no va a sentarse a esperar que le pida algo. Baja mi pantalón y devora al monstruo de un mordisco, metiendo más de medio tronco en su boca en su primera arremetida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi polla se hincha en su boca, y las imágenes que por la mañana se dibujaban en mi mente comienzan a hacerse realidad. Su lengua lamiendo mis huevos, bajando por el perineo hasta mi culo. Me pongo a mil. A diez mil. A cien mil. La levanto en volandas y la tumbo sobre la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su coño chorrea flujo. Mis dedos penetran indistintamente coñito y ano, buscando sus puntos sensibles. Un dedo, dos, tres, cuatro... me quedo con las ganas de meterle la mano entera, el puño, el brazo y colarme dentro. Volver al útero de la diosa madre. Se retuerce de placer hasta estallar. Segundo orgasmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi ha desfallecido, sus fuerzas comienzan a fallarle. Aprovecho que cae boca abajo para acercarme por detrás. Sitúo mi polla en la entrada de su coño e intento entrar, pero se aparta lo suficiente como para quedar fuera de mi alcance. "Está muy sensible", me dice con voz de extenuada. Abro bien sus nalgas y lamo su culito. Veo como su agujero se contrae y se expande con su respiración. Sé lo que quiere. Escupo en él, y luego en mi mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi miembro ensalivado se dirige a su estrecho orificio. No sé si lo espera, no estoy preguntando ni pidiendo permiso. Abro bien sus nalgas y apoyo la punta, la saliva como único lubricante. Siento que ella se tensa sabiendo lo que viene a continuación. "Relájate y te dolerá menos", le recuerdo a modo de consuelo. Hago presión. El glande comienza a entrar, y ella hace ademán de alejarse. La sujeto con fuerza de los hombros y con una de mis manos sujeto su pelo. Otra embestida y entra hasta casi la mitad. "Aaaahhh", grita ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, ya no grita más, sólo disfruta como una zorra. Al cabo de un poco es su culo el que embiste contra mi polla, que ya está casi enterrada del todo en su culito. Comienza a tocarse el coño, y hasta mete un par de sus dedos presionando mi polla contra su interior. Me clavo aún más adentro, hasta que siento como mis pelotas golpean sus dedos entrando y saliendo de su coñito. Me acelero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comienzo a gritar, desconectando así todas las partes racionales de mi cerebro. Soy pura sensación. Mi polla estalla y la saco de un tirón de su culo justo en el momento en que ella empieza a correrse también. Aprieto bien fuerte mi polla para contener la corrida hasta que ella termina de retorcerse, pero no puedo dejar que se detenga. Con la otra mano sujeto su nuca y acerco su cabeza a mi entrepierna en un gesto algo brusco, pero efectivo ya que de inmediato se da cuenta de mis intenciones, abriendo su boca en el mismo momento en que suelto la mano que sujeta mi polla y ésta comienza a expulsar semen en dirección a su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al terminar, limpio con mi mano la leche que resbala por su carita y la extiendo por su pecho y su vientre. Beso su boca, sintiendo el sabor amargo de mis jugos en ella. La abrazo. Caemos. Y mientras nos acariciamos en silencio, estamos en paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Media hora después volvemos a estar en el coche. Ella se ha duchado y yo me he liado un peta, y la acerco de nuevo al trabajo. Le da un par de caladas para llegar algo relajada, aunque no deja de repetir que la pondrán más nerviosa. En total hemos tardado un poco más de dos horas, una comida que se ha complicado un poco. Un mediodía caliente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4652947823683141370-7920637040664495779?l=historiassordidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiassordidas.blogspot.com/feeds/7920637040664495779/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4652947823683141370&amp;postID=7920637040664495779' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/7920637040664495779'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/7920637040664495779'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiassordidas.blogspot.com/2007/05/medioda-caliente_17.html' title='Mediodía Caliente'/><author><name>El Anacoreta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12681715676460470979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4652947823683141370.post-4457972305839633290</id><published>2008-01-01T00:00:00.000-08:00</published><updated>2008-01-08T01:22:03.276-08:00</updated><title type='text'>El Anacoreta</title><content type='html'>Cuenta Flaubert en La Tentación de San Antonio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Si posas un dedo sobre mi espalda", le dijo al Anacoreta la Reina de Saba, "sentirás un reguero de fuego en tus venas. La posesión de la más pequeña parte de mi cuerpo te hará más feliz que la conquista de un Imperio. Mis besos tienen el gusto de un fruto que se funde en el corazón. Embriagado por el aroma de mis senos, arrobado en la contemplación de mis miembros, abrasado en mis pupilas, te sentirás arrastrado por un torbellino".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antonio era un santo y, con un signo de la cruz, puso a la Reina de Saba en fuga, humillada y llorosa. Pero yo, ¿resistiría yo a la Reina de Saba si se presentara aquí, en mi retiro, para sacarme de él?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4652947823683141370-4457972305839633290?l=historiassordidas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiassordidas.blogspot.com/feeds/4457972305839633290/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4652947823683141370&amp;postID=4457972305839633290' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/4457972305839633290'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4652947823683141370/posts/default/4457972305839633290'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiassordidas.blogspot.com/2007/05/medioda-caliente.html' title='El Anacoreta'/><author><name>El Anacoreta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12681715676460470979</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
